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POLÍTICA

Los números que muestran que la minería no le sirve a Catamarca

 

La provincia entrega sus riquezas naturales, su agua y su gente. A cambio recibe apenas monedas y promesas que nunca se cumplen.

 
Catamarca

(Por Diego Nofal).- Hugo Daniel Ávila es un exdiputado catamarqueño que siempre centró sus discursos en el desarrollo económico de la provincia. Es por eso una de las voces más autorizadas para hablar sobre cómo funciona económicamente Catamarca. Esta vez le tocó desenmascarar la gran mentira de la minería como una posibilidad de progreso para la provincia.

Con calculadora en mano y paciencia de hormiga, demostró que el negocio minero se parece más a un espejismo que a una política de desarrollo serio. La provincia de Catamarca recibe apenas un 3% de regalías por los minerales que se extraen de su suelo. Catamarca pone los minerales, pone el agua, pone la mano de obra y pone la tierra. Luego enfrenta los graves daños ambientales que genera la actividad minera. Todo eso por unas pocas monedas de ese 3% que le corresponde por regalías mineras según las leyes nacionales, la provincia solo se quedará, en realidad, con el 1.2% de las exportaciones.

¿Y por qué el 1.2%? Porque la Nación decidió bajarle las retenciones a la minería pero le cobra impuestos a las provincias por la actividad. Es decir que Catamarca recibe menos de la mitad de lo que la ley establece, un descuento perverso mientras más minerales salen menos dinero entra.

Minería

Los cambios que tendrá la minería con la nueva ley laboral

Pero no solo eso. La mayoría de las mineras no emplean directamente trabajadores sino que lo hacen a través de empresas tercerizadas. Con la nueva ley, estas empresas podrán tomar gente cada tres o seis meses tal como lo hacen ahora. Luego las despiden sin pagar indemnización y sin derecho a reclamo alguno. Actualmente ya tienen un sistema muy parecido. No hay ningún empleado en la minera salvo unos pocos que dure más de seis meses trabajando.

La mayor parte de las actividades más importantes como la exploración están completamente tercerizadas. La gente que trabaja en minería se la pasa esperando al lado del teléfono el llamado para volver a trabajar. Un llamado que muchas veces no llega, como un amor de verano que promete volver pero nunca lo hace.

La pregunta es si hay otro camino para explotar minerales y obtener ganancias. Un camino donde la provincia no sea simplemente una vasija de la que van sacando recursos hasta que se queda vacía. Sí, lo hay. Y no hay que mirar demasiado lejos para encontrarlo, solo hay que girar la cabeza hacia la provincia vecina donde las cosas se hacen de manera distinta con resultados que invitan a reflexionar.

Producción minera

Otros modelos que exponen a Catamarca

La provincia de Jujuy ha establecido para la minería del litio pero también para la minería en general que cualquier empresa que quiera asentarse será socia de la provincia en un 8.5%. Es decir que Jujuy se queda casi con un 10% de los recursos que se obtienen por la minería. No será mucho pero es hoy casi diez veces más de lo que recibe Catamarca. Entonces nos preguntamos si eso ha espantado a las mineras de Jujuy.

Por supuesto que no. Cada vez llegan más proyectos que quieren explotar el litio en la provincia. Ese es el modelo que debería tomar Catamarca. Las empresas no solo no huyeron despavoridas sino que hicieron fila para invertir, lo que demuestra que el problema no es pedir una porción más justa sino tener representantes dispuestos a negociarla.

Otra característica específica de Jujuy es que el 80% de los trabajadores y prestadores de servicios mineros deben ser jujeños. Se aseguran así que la minería desarrolle a empresarios locales y tome trabajadores de las localidades donde están asentadas. Hoy Catamarca no hace ni sigue el modelo jujeño por el mismo motivo por el que no lo hacen Salta, San Juan ni Mendoza.

Alguien por debajo de la mesa ha decidido que era mucho más barato pagarle a la política que dejar un 10% de las ganancias. El cálculo es perverso pero efectivo para las empresas. Resulta más económico financiar campañas políticas que compartir la riqueza con las provincias que aportan los recursos. Para algunos funcionarios resulta más tentador asegurarse un futuro personal que defender el futuro de su pueblo.

La diferencia, en la voluntad política de negociar

Mientras Catamarca recibe migajas y sus trabajadores esperan el llamado que nunca llega, el modelo jujeño demuestra que existe una alternativa más justa. La diferencia no está en los minerales que son los mismos ni en la ubicación geográfica que es vecina. Está en la voluntad política de negociar en serio y no conformarse con las sobras que caen de la mesa de las grandes corporaciones.

La próxima vez que alguien hable de la minería como la salvación económica habría que preguntarle si piensa que regalar el 98.8% de la riqueza es un buen negocio. Porque con esa lógica cualquier argentino podría vivir de vender su casa pero quedarse solo con el dinero del flete para mudarse.

Jalil