Gran Hermano volvió a tener a Andrea del Boca y Solange Abraham como protagonistas de uno de los cruces más intensos de la temporada. Esta vez el detonante fue una dinámica grupal donde los participantes debían decirle en la cara a un compañero que lo consideraban “falso”, y la cosa rápidamente se fue de las manos.
Solange no dudó al elegir a quién apuntar: “Me parecés una persona falsa, con doble discurso, prejuiciosa”, le dijo a Del Boca sin rodeos. Andrea respondió recordando una charla privada que habían tenido en la cocina, donde Solange se había emocionado hablando de su hija. Esa mención fue el detonante de todo lo que vino.
El enojo de Solange Abraham con Andrea del Boca
Solange la interrumpió de inmediato, reprochándole haber sacado a la luz algo que le había pedido mantener en privado. Pero Andrea no frenó: “Después con tus acciones me demostraste que sos una gran actriz”, disparó, elevando la tensión al máximo.
El momento más crítico llegó cuando Del Boca lanzó la frase que cambió todo: “No sé nada de vos, no sé quién sos, ni de dónde venís. Lo único que sé es que tenés una hija de siete años y que llorás todo el tiempo por ella. Nada más”. La reacción de Solange fue inmediata. Visiblemente afectada y con los ojos llenos de lágrimas, respondió: “Dijiste que jamás nombrarías a mi hija y ahora lo estás haciendo de manera irónica. Sí, lloro por mi hija porque la extraño un montón”.
El intercambio subió todavía más. “Me parece un golpe re bajo que metas a mi hija en esta conversación. No te lo perdono”, dijo Solange entre sollozos, marcando una línea clara que varios compañeros observaron en silencio. “Yo te lo conté con el corazón y lo estás usando para lastimarme”, agregó, visiblemente destrozada.
Andrea se mantuvo firme: “No me parece mal que llores. ¿Cuál es el golpe bajo?”, retrucó, sin dar el brazo a torcer.
No es la primera vez que las dos se van a los bifes. La noche anterior ya habían protagonizado otro cruce feroz donde la actriz la había llamado “mantenida” y le había reprochado que nunca cocinó para la casa. La grieta entre ambas es cada vez más profunda y no parece tener solución dentro del juego.
