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POLÍTICA

Raúl Jalil, la minería y el misterio de una riqueza que no aparece

 

La provincia vive sentada sobre una de las materias primas más codiciadas del planeta, pero los resultados abren interrogantes.

 
Raúl Jalil

(Por Diego Nofal).- En política -como en los negocios que prefieren hacerse en habitaciones sin ventanas- hay una regla elemental: cuando alguien insiste demasiado en hablar de prosperidad, conviene revisar la caja fuerte. Y en Catamarca, bajo la gestión del gobernador Raúl Jalil, la prosperidad minera se ha convertido en un discurso tan repetido que empieza a sonar como un eco.

La provincia vive sentada sobre una de las materias primas más codiciadas del planeta. El litio -ese polvo blanco que alimenta baterías, autos eléctricos y ambiciones geopolíticas- sale de la puna catamarqueña rumbo a China, Estados Unidos y otros mercados industriales. Solo en el 2025, Catamarca exportó 351 millones de dólares, con el litio como protagonista absoluto del comercio exterior provincial.

Si uno mira un poco más atrás, el panorama no es menor: entre enero y noviembre de 2024 las exportaciones mineras de la provincia alcanzaron unos 249 millones de dólares, y la minería explicó cerca del 87% de todas las exportaciones de Catamarca.

El misterio que rodea a la minería en Catamarca

Es decir, el negocio existe. El dinero circula. Las toneladas salen. Y sin embargo, el misterio permanece. Porque en Argentina y -particularmente en provincias mineras-las reglas del juego son bastante curiosas. Las provincias reciben regalías que rondan apenas el 3 % bruto del valor del mineral en boca de mina, una compensación mínima por la extracción de un recurso natural no renovable.

Tres por ciento.

En otras palabras: por cada cien dólares de riqueza mineral que salen del suelo, la provincia dueña del recurso apenas ve 3 dólares.

Algunos dirán que es el precio de atraer inversiones. Otros lo llamarán competitividad internacional. En el mundo del gobernador catamarqueño Raúl Jalil, a eso se le diría simplemente una negociación interesante.

Jalil, el gran defensor del modelo minero catamarqueño

Jalil ha defendido el modelo minero como el gran motor del desarrollo catamarqueño. Y es cierto: el litio posicionó a la provincia en el mapa energético global, en pleno corazón del llamado “Triángulo del Litio”, una región que concentra gran parte de las reservas mundiales de este mineral estratégico.

Pero los territorios —igual que las cuentas bancarias— no se miden por promesas sino por resultados.

Si trecientos cincuenta y un millones de dólares salen de la provincia en forma de carbonato de litio, la pregunta no es ideológica ni ambiental. Es simplemente contable. ¿Dónde está la transformación económica que debería acompañar a semejante riqueza? Infraestructura. Equilibrio fiscal. Desarrollo productivo. Las riquezas extraordinarias suelen dejar huellas extraordinarias.

Sin las huellas, se sospecha: ¿La historia que se cuenta es la completa?

Cuando esas huellas no aparecen, uno empieza a sospechar que la historia que se cuenta no es exactamente la historia completa.

En el mundo del poder —y Catamarca no es la excepción— hay una máxima que siempre termina confirmándose: no importa cuánto dinero se mueve… sino quién termina quedándose con él.

Y mientras el litio sigue saliendo de la puna rumbo al mundo, Catamarca sigue esperando que esa riqueza aparezca en su propia casa. Porque al final del día hay algo que nunca cambia, ni en la política, ni en los negocios, ni en los viejos códigos del poder: La verdad debe contarse entera. Siempre.

Raúl Jalil