La posibilidad de ver a Nicolás Otamendi con la camiseta de River vuelve a instalarse en el mercado, esta vez con un contexto muy particular. En Núñez analizan avanzar por el defensor campeón del mundo con la Selección Argentina en Qatar 2022, aprovechando que su vínculo con Benfica entra en la recta final.
El zaguero de 38 años, identificado públicamente con el Millonario, siempre estuvo en el radar de los hinchas. Sin embargo, más allá del deseo, la realidad indica que nunca hubo un intento concreto desde la dirigencia para iniciar negociaciones en el pasado.
El plan de River para intentar convencer a Otamendi
En este escenario, la dirigencia encabezada por Stéfano Di Carlo junto a Eduardo Coudet planea dar un paso adelante. La idea es clara: acercarse al entorno del jugador para conocer condiciones reales y, sobre todo, su intención deportiva.
El objetivo inicial no es cerrar un acuerdo inmediato, sino obtener certezas. En River quieren saber si existe una mínima posibilidad de que el defensor considere volver al país y, puntualmente, vestir la camiseta del club.
La postura de Otamendi que enfría la ilusión
Sin embargo, la respuesta que circula no es alentadora. Desde el entorno del futbolista fueron claros: nunca existió un contacto formal previo por parte de River, lo que derriba versiones instaladas en otros mercados de pases.
Pero el punto más fuerte tiene que ver con su decisión actual. A pesar de que su contrato finaliza el 30 de junio de 2026, y de que le quedan pocos meses de vínculo, no tiene en sus planes regresar al fútbol argentino en el corto plazo. Una postura firme que complica seriamente cualquier intento.
Un escenario que exige un giro total
Para que la operación tenga alguna chance, debería producirse un cambio drástico en la decisión del defensor. Hoy, su prioridad pasa por continuar en el exterior, lejos del contexto local.
Con una carrera que incluye pasos por Vélez, Porto, Atlético Mineiro, Valencia y Manchester City, Otamendi mantiene la idea de sostener su recorrido internacional. Por eso, en River saben que el desafío no es económico ni deportivo: es convencer a un jugador que, por ahora, no quiere volver.
