La gestión del presidente Javier Milei enfrenta un panorama crítico por el aumento del desempleo. Tras conocerse los datos oficiales del SIPA analizados por el economista Federico Pastrana, en lo que va del actual gobierno se han perdido 288.815 puestos de trabajo asalariados. Esta cifra marca una tendencia preocupante que, según los especialistas, todavía no ha encontrado un piso.
La destrucción del empleo registrado ya no se limita a un solo sector, sino que se ha vuelto un proceso generalizado. Aunque actividades como el petróleo, la minería y algunos sectores del agro generan puestos, son grupos tan pequeños que no logran compensar la caída masiva en el resto de la economía.
Pastrana define el escenario actual como crítico, destacando que «hay una intensificación de la crisis de empleo», así lo señaló en AM 530. Y agregó: «son muy poquitos los sectores que crecen, en donde la gran mayoría caen» en el marco de una economía que se encuentra estancada.
La industria en crisis y el empleo precarizado
El sector industrial es uno de los más castigados por las políticas actuales del Gobierno, mostrando un proceso de reconversión muy crudo marcado por el cierre de empresas. A esto se suma la preocupación por lo que está pasando en el comercio, donde también se empiezan a sentir los efectos de la crisis.
Ante la falta de trabajo en blanco, ha crecido el llamado «empleo refugio», que incluye el cuentapropismo y el trabajo en plataformas de delivery. Estos empleos son de peor calidad, con menos horas y salarios más bajos, lo que profundiza la crisis de ingresos de las familias argentinas. Según Pastrana, el desempleo no sube tanto en las encuestas porque la gente se vuelca a estas actividades para no caer en la pobreza extrema.
Diferencias con los años 90
Al comparar este periodo con el gobierno de Carlos Menem, en los años 90, el analista encuentra diferencias alarmantes. En aquella época, la economía crecía con fuerza, mientras que el modelo actual eso no ocurre. El analista advierte que «este gobierno quiere llevar adelante una reconversión industrial y una apertura en el marco de una economía estancada». Esto hace que las consecuencias sociales sean mucho peores hoy que hace tres décadas.
Además, los niveles de ingresos actuales son mucho más bajos que los que se registraban al inicio de los 90, lo que hace la situación social mucho más compleja. Por este motivo, los especialistas advierten que existe un alto riesgo de frustración política y social, ya que las reformas laborales prometidas no están logrando los efectos esperados en la realidad de la gente.
