La situación económica y social de Argentina es grave y mes a mes, con la inflación en crecimiento, es más difícil llegar a fin de mes. Esto trae consecuencias en la calidad de vida de la sociedad, tal y como refleja un informe de la UCA que demuestra que seis de cada diez trabajadores saltea comidas durante el día por problemas económicos.
Sumado a esto, el informe alerta que un 14,4% de los 1.171 encuestados reconoce saltear comidas regularmente, mientras que el 46,7% admite que lo hace «ocasionalmente» por problemas económicos. Además, el documento señala que el 78,5% de los trabajadores elige alimentos de peor calidad nutricional porque sino no llega a fin de mes.
Estos datos son preocupantes sobre la calidad de vida de la sociedad Argentina, aunque la estadística es todavía peor cuando se analiza trabajadores de entre 18 y 29 años, sector que en un 70,7% saltea comidas con regularidad en el trabajo para cuidar sus ingresos.
Salteo de comidas al detalle
El informe detalla que un 56% de los trabajadores sufre las dos privaciones combinadas (saltea comidas y elige opciones menos nutritivas). A su vez, la brecha de género también muestra diferencias: es peor entre las mujeres (60,1%) que entre los hombres (53,3%).
Sobre los hábitos de alimentación de los trabajadores durante su jornada laboral, solo el 22,6% afirma que suele no comer durante su horario de trabajo. Por su parte, el 41,5% reconoce «comer en su puesto de trabajo», y un 38,9% lo hace en el comedor o sitio específico para realizar esta actividad.
De la totalidad de trabajadores, el 51% tiene una pausa para comer durante su jornada laboral, mientras que un 26% admite tener dificultades para frenar con sus labores para comer.
El gasto alimenticio
Por último, el informe muestra que uno de cada tres trabajadores en Argentina gasta menos de $5.000 por comida, mientras que el 43,9% destina entre $5.000 y $10.000 para alimentarse. Solo un 12% gasta hasta $20.000 y el 8% destina más de $20.000 para comer durante su jornada laboral. Este indicador refleja también que la calidad alimenticia cayó, porque a menor costo, menos calidad.
