Un nuevo derrumbe registrado en la Ruta Nacional 40, a la altura de la Quebrada de Belén, volvió a cortar uno de los corredores viales más importantes del oeste de Catamarca. El desprendimiento de rocas obligó a interrumpir totalmente el tránsito en el tramo que conecta Belén, Hualfín, Santa María, El Peñón y Antofagasta de la Sierra, generando complicaciones para vecinos, transportistas y visitantes que recorren la zona. Y volvió a poner la mira sobre la gestión del gobernador Raúl Jalil.
El corte de la ruta dejó una situación especialmente delicada para quienes se encontraban recorriendo el oeste catamarqueño. Muchos turistas quedaron literalmente impedidos de regresar, atrapados entre distintos puntos de la Ruta 40 mientras esperan que se despeje la calzada.
El problema, sin embargo, está lejos de ser un hecho aislado. Los derrumbes en la Quebrada de Belén se repiten con frecuencia y desde hace años vecinos, transportistas y prestadores turísticos denuncian la falta de mantenimiento preventivo en los taludes de montaña. Cada episodio vuelve a exponer la fragilidad de un corredor vial clave para el desarrollo turístico del oeste provincial.
En este contexto, las críticas también apuntan a la gestión provincial. En la zona sostienen que la principal preocupación del gobierno de Raúl Jalil no parece estar puesta en el impacto que estos cortes generan sobre el turismo, sino en garantizar que el tránsito se restablezca rápidamente para evitar reclamos de las compañías mineras que operan en la región.
La importancia de la Ruta 40 en Catamarca
La Ruta 40 es una vía estratégica que conecta el departamento Belén con el valle de Hualfín y con el norte del departamento Santa María, además de ser el acceso hacia la Ruta Provincial 43, puerta de entrada a la Puna catamarqueña y a destinos como El Peñón y Antofagasta de la Sierra.
Cada nuevo derrumbe no solo interrumpe la circulación: también vuelve a abrir el debate sobre el estado de la infraestructura vial en una de las zonas con mayor potencial turístico de Catamarca, donde la falta de obras de prevención y mantenimiento continúa siendo una deuda pendiente.
