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POLÍTICA

Un estudio nuestra que Raúl Jalil limitó la actividad económica de Catamarca a minería

 

La minería, esa dama de hierro que viste de progreso las estadísticas, tiene un lado B que el gobernador Jalil parece minimizar.

 
Raúl Jalil

(Por Diego Nofal).- Un reciente informe de la Secretaría de Minería de la Nación encendió las alarmas en el norte grande, pero no precisamente por un descubrimiento de oro sino por un récord que parece más una advertencia. Los datos corresponden a enero de 2026 y confirman que Catamarca, bajo la gestión de Raúl Jalil, depende en un 95,6% de las exportaciones mineras, lo que constituye la mayor participación del sector en la estructura exportadora de una provincia a nivel país.

Es una verdadera proeza económica, claro, siempre y cuando a uno le guste vivir en una monodependencia tan frágil como un castillo de naipes armado sobre una montaña de litio y algunos conflictos sociales a la vista.

Para poner la cosa en perspectiva, mientras los catamarqueños ponen casi todos los huevos en la canasta mineral, otras provincias mineras del norte diversifican un poco más su matriz aunque ninguna alcanza semejante nivel de concentración exportadora. La diferencia es abismal si se compara con los promedios regionales y debería invitar a una reflexión profunda en la Casa de Gobierno de Catamarca, aunque quizás estén demasiado ocupados celebrando los US$50 millones exportados en un solo mes.

El lado B de la minería que Jalil parece minimizar

Nadie niega que los dólares que entran por Fénix, Tres Quebradas o Farallón Negro son un alivio para las arcas provinciales, pero al erario catamarqueño llegará menos de 1.5 millones de dólares, el resto será toda para la minera, que hoy se parece a una pareja bastante tóxica y contaminante.

Y es que la minería, esa dama de hierro que viste de progreso las estadísticas, tiene un lado B que el gobernador Jalil parece minimizar con la misma facilidad con la que se firma un permiso de exploración en los salares más remotos de Antofagasta de la Sierra. Hablamos de una actividad que, como bien se sabe en las comunidades de Belén o Fiambalá, trae consigo conflictos sociales por el uso del agua, la tierra y la promesa incumplida de una prosperidad que siempre llega a cuentagotas mientras las regalías se diluyen en promesas.

Cuando el 95,6% de tus ventas al exterior dependen de algo tan volátil como el precio internacional del litio o las decisiones geopolíticas de China, cualquier estornudo en Pekín se convierte en una pulmonía en los valles catamarqueños.

El informe de Panorama Minero, que es la fuente de estos escalofriantes números, detalla que el litio y la minería metalífera explican el 97% de los envíos del NOA, con China como el principal socio comercial acaparando más del 60% de las compras de la región.

Esto significa que la salud económica de Catamarca está atada a lo que decida un burócrata en el gigante asiático o a los vaivenes de la cotización del carbonato de litio en el mercado internacional de futuros y commodities. Es una estrategia de desarrollo que haría sonrojar a cualquier ministro de economía con dos dedos de frente, pero que aquí se vende como un éxito rotundo en cada discurso oficial.

Raúl Jalil

Un modelo que apuesta todo al mismo número de la ruleta

Mientras tanto, los catamarqueños comunes ya no tienen el lujo de poder elegir de qué quejarse, porque la matriz productiva se ha estrechado tanto que cualquier problema minero se convierte automáticamente en un problema provincial total.

La gestión de Jalil ha logrado, quizás sin proponérselo, que la historia económica de Catamarca pueda resumirse en una chapa que diga textualmente: «Se vende litio, el resto es paisaje y algunos problemas ambientales sin resolver». Y el paisaje, lamentablemente, cada vez se parece más a un terreno de sacrificio en nombre de las baterías que moverán los autos eléctricos del primer mundo mientras las comunidades locales cargan con los costos.

No se trata de satanizar a una industria que genera empleo y divisas en momentos de vacas flacas, sino de señalar el alarmante desequilibrio de un modelo que apuesta todo al mismo número de la ruleta económica sin red de seguridad alguna. La comunidad internacional ya ha visto cómo regiones excesivamente dependientes de la minería sufren crisis terminales cuando el recurso se agota o cuando una nueva tecnología de almacenamiento deja al mineral en el umbral de la obsolescencia más absoluta.

Pero claro, esos son problemas del futuro, y en la política argentina el futuro siempre empieza mañana, especialmente cuando hoy hay regalías que repartir y promesas que hacer antes de la próxima elección.

Cuando la única opción es la minería, hay una condena disfrazada de crecimiento

En definitiva, el récord del 95,6% es una medalla que cuelga del cuello de Catamarca con el peso de una losa que amenaza con hundir cualquier intento de diversificación productiva genuina. Ojalá el gobernador Jalil y su equipo entiendan que la verdadera riqueza de una provincia no se mide solo por lo que exporta en minerales, sino por la sostenibilidad ambiental de lo que produce y la paz social duradera de su gente.

Porque cuando la única opción económica es la minería a cualquier costo, en realidad no hay opción alguna, solo una condena disfrazada de crecimiento que terminará pasando factura.