Sol Abraham se fue de Gran Hermano como llegó: sin filtros y con todo. El 12 de abril, en la previa de su viaje a México para el intercambio con La Casa de los Famosos, la participante pasó por el confesionario para hablar con el Big y lo que dijo dejó poco margen para la interpretación. «Hola, Gran Hermano. No sabés cómo me late el corazón. Hacía mucho no me sentía así… Estoy con la adrenalina a mil», arrancó, visiblemente emocionada por la oportunidad internacional que se le abría.
La emoción de Sol Abraham al irse de Gran Hermano
Sol no ocultó lo que significa esta experiencia para ella. Lejos de minimizarla, la puso en perspectiva con claridad: «Para mí es re importante estar por segunda vez en tu casa y ahora ir a representar ahí en México. Estoy recontra feliz». Una emoción genuina que contrastó fuerte con lo que vino después, cuando la conversación derivó hacia su vínculo con los demás participantes.
Fiel a su estilo frontal, Sol también adelantó su plan para los últimos minutos dentro de la casa antes de cruzar al reality mexicano. «Tengo pensado entrar y llevarme bien con todos. Y después, antes de irme, tirarle algunas bombitas.
Seguramente van a ser muchas mentiras para dejarlos nerviosos y después me voy tranquila», confesó, sin ningún tipo de culpa. Una estrategia de salida que promete ruido. El momento más fuerte llegó cuando el Big le preguntó directamente si creía que alguien la iba a extrañar.
Sol no dudó ni un segundo: «Acá quedaron todos chochos. Pero no porque voy a vivir la experiencia, quieren que me vaya. La verdad que no soy muy querida acá, Gran Hermano. Creo que el único que me quiere acá sos vos. Y espero». Una respuesta que mezcló honestidad, humor y una pizca de tristeza, y que resume mejor que nada su paso por la casa argentina.
