Las críticas a la presente edición de Gran Hermano han tenido un denominador común: Santiago del Moro. En este sentido, muchas voces se han alzado en contra del estilo de conducción que tiene el presentador del ciclo de Telefe. Una de ellas fue la de Rodrigo Lussich, quien se encargó de destrozar sin piedad a su colega, calificando su trabajo como «decadente».
El conductor de Intrusos (América TV) posteó una extensa publicación en su cuenta de Instagram en la que analizó la historia del reality show en Argentina. «De fenómeno cultural a circo con WiFi. La historia de una decadencia televisiva contada sin anestesia«, tituló el periodista, fiel a su estilo ácido.
De acuerdo con el animador televisivo, la caída del programa se ha hecho cada vez más notoria con el paso del tiempo. «En 25 años lo destrozaron tres conductores, doce ganadores y un país que no se cansa de mirar gente encerrada. De Solita diciendo ‘adelante, mis valientes’ a Andrea del Boca denunciando un inodoro lleno de caca en vivo», escribió.
«Solita conducía como directora de jardín de infantes. ‘Adelante, mis valientes’, gritaba como si entraran a una guerra. Adentro había gente normal. Sin Instagram, sin fama, sin canjes«, diferenció Lussich. Acto seguido, mencionó a algunos de los ganadores de GH y a su «CV para llorar«. «Antes la gente miraba porque era NUEVO. Hoy es el mismo programa con el filtro de TikTok«, sentenció Rodrigo.
Rodrigo Lussich no tuvo piedad con Santiago del Moro
Después de apuntar contra Jorge Rial, Rodrigo Lussich se descargó con todo contra Santiago del Moro. «Llegó con experiencia en MasterChef y cara de galán. Le dieron GH y todavía busca el confesionario«, comenzó criticando el aspirante a comediante.
«Dice al aire cosas que van contra los intereses del programa. Opina cuando tendría que dejar que el público opine«, sumó. «Lo único que le importa son sus looks de adolescente. Campera de cuero, zapatillas limitadas y peinados que dejaron de funcionar hace 15 años. Tiene 48 y se viste como si tuviera 22. El drama no es la casa. Es el vestidor«, cerró Lussich.
