La crisis de la Selección de Italia sigue sumando capítulos negativos y el impacto ya trasciende lo deportivo. Después de quedar fuera del Mundial 2026, la situación dio un giro aún más preocupante con una advertencia directa desde la UEFA.
El histórico combinado europeo, cuatro veces campeón del mundo, atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente, y ahora el foco también apunta a su organización como país.
Una amenaza que enciende las alarmas
El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, fue contundente al referirse a la situación estructural del fútbol italiano y dejó una frase que generó fuerte repercusión: “Tienen una de las peores infraestructuras futbolísticas de Europa. Espero que estén listas. De lo contrario, el torneo no se jugará en Italia”.
Estas palabras ponen en duda la participación del país como sede de la Eurocopa 2032, que había sido asignada en conjunto con Turquía.
El mensaje es claro: si no hay avances concretos en los próximos años, Italia podría perder una oportunidad clave para reposicionarse a nivel internacional.
Un presente deportivo que agrava la crisis
La eliminación frente a Bosnia en la clasificación al Mundial profundizó un ciclo negativo que ya venía golpeando fuerte al seleccionado.
Se trata de la tercera ausencia consecutiva en una Copa del Mundo, una estadística impensada para una potencia histórica que además ya había sufrido eliminaciones tempranas en 2010 y 2014.
Este contexto deja en evidencia que el problema no es aislado, sino estructural, y que requiere cambios urgentes en todos los niveles.
Infraestructura, el gran problema
Uno de los puntos más críticos señalados por la UEFA es el estado de los estadios. Actualmente, solo el Allianz Stadium, propiedad de la Juventus, cumple con los estándares exigidos para un torneo de esta magnitud.
Mientras tanto, proyectos como los nuevos estadios de Inter, Milan o Roma todavía no avanzaron lo suficiente, lo que genera incertidumbre de cara a 2032.
Italia enfrenta así un doble desafío: reconstruir su identidad futbolística y modernizar su estructura. De lo contrario, el golpe podría ser aún más duro.
