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ESPECTÁCULO

La emotiva causa que unió a Chechu Bonelli y Darío Cvitanich en una fecha muy especial

 

Sorprendieron a todos.

 
Chechu Bonelli

Chechu Bonelli volvió a mostrarse activa en redes y dejó en claro cuál es hoy su prioridad absoluta. Tras días intensos en lo sentimental, la modelo eligió refugiarse en el amor más genuino: el de su familia, y especialmente el de su hija, en un momento que terminó generando un inesperado punto en común con su expareja.

Luego de su reciente separación de Facundo Pieres, Chechu decidió bajar un cambio y reconectar con su mundo más íntimo. Así fue como se volcó de lleno a celebrar el cumpleaños de su hija, Lupita, una ocasión que no solo la movilizó emocionalmente, sino que también la llevó a compartir un mensaje profundo sobre el amor.

“La que me hizo entender que el amor eterno sí existe. Feliz cumple Lupita, te amo hija”, escribió Bonelli junto a una imagen cargada de ternura, donde se la ve abrazando a la pequeña con una sonrisa cómplice. La escena, acompañada por la canción “La cosa más bella” de Eros Ramazzotti, reflejó un momento íntimo y lleno de significado.

Minutos después, la modelo sumó otra postal del festejo, esta vez con su hija soplando la vela, en una escena simple pero emotiva. Para ese instante eligió musicalizar con “She is electric” de Oasis, reforzando el clima cálido y familiar que atravesó toda la celebración.

Al igual que Chechu Bonelli, Cvitanich también reaccionó

Pero lo que llamó especialmente atención la fue que, casi en simultáneo, Darío Cvitanich, padre de la niña y expareja de Bonelli, también compartió su propio homenaje. “Muy feliz cumple Lulita linda, te amo y deseo verte siempre con esa sonrisa”, escribió, junto a una selfie con su hija, musicalizada con “Happy Birthday” de Lenny Kravitz.

Lejos de cualquier tensión, ambos coincidieron en algo clave: el amor por su hija como motor que los une más allá de todo. Y Darío fue incluso un paso más allá, mostrando detalles del festejo que actuó en su casa, donde armó un verdadero parque de diversiones para los chicos.

En las imágenes que compartieron, se pudo ver un inflable gigante con forma de montaña, agua y espuma, donde los niños se deslizaban entre risas. El cierre fue una foto grupal en el jardín, con todos empapados y felices, reflejando un clima distendido y familiar que dejó en segundo plano cualquier cuestión del pasado.