Una nueva controversia familiar volvió a poner en el centro de la escena a Anna del Boca y Ricardo Biasotti. Durante una jornada en el Senado Nacional sobre falsas denuncias, Biasotti tomó la palabra para referirse a su experiencia judicial, vinculada a la denuncia por abuso sexual agravado y corrupción de menores que Anna presentó en 2019 y por la que fue sobreseído en 2023. La exposición pública del caso, en un momento en que Anna tiene alta visibilidad por su participación en los streams de Gran Hermano, encendió la mecha.
El descargo de Anna del Boca a Ricardo Biasotti
Anna eligió responder al aire de A la Barbarossa en Telefe y no se guardó nada. Visiblemente molesta, dejó en claro que hace años decidió no hablar ni tener contacto con su padre, y que esa decisión fue propia y consciente. «Fíjense quién expone esta situación y a mí de vuelta. Yo no le hablo a esta persona hace años, ni hablo de esta persona hace años, por decisión propia», arrancó. Y fue directa al hueso: «Vaya casualidad que utilice este momento para seguir con este circo cuando ni lo mencioné. En vez de dejarme en paz, en vez de dejarme crecer. El supuesto papá del año, ¿no es cierto?»
Más allá del cruce personal, Anna aprovechó para dejar un mensaje más amplio sobre el impacto que tienen este tipo de estrategias en quienes han atravesado situaciones similares. «No me voy a cansar de repetir: escuchen a las infancias, es muy cruel lo que hacen», expresó con firmeza. También cuestionó directamente a quienes intentaron convencerla de retractarse: «Me empiezan a psicopatear de todos lados para convencerme de pedir perdón y retractarme por todo lo que me hicieron sufrir. Son parte del problema. Llamense a silencio, porque es macabro lo que están haciendo.»
En el tramo más emotivo de su descargo, Anna dejó en claro que no necesita justificar su historia ante nadie. «A mí nadie me viene a decir qué hacer, lo que viví, lo que sentí. Decir que tengo un guion y que me lavaron el cerebro es subestimarme», afirmó. También aclaró que no fue ella quien apeló judicialmente, y le pidió a quienes hablan de su caso que se dirijan a ella y no a su madre: «Métanse conmigo y mis decisiones, que nadie me tiene que estar cuidando.» Cerró con una reflexión sobre su propia reconstrucción: «Mi fallo a favor es la persona que soy, mis valores, mis metas, mis sueños. Yo me despojo de comprobarle mi credibilidad al resto. Esa es mi real libertad.»
