Anna del Boca vivió uno de los momentos más difíciles de su vida frente a las cámaras. La joven estaba en el streaming de Telefe cuando se enteró en tiempo real de la caída de Andrea del Boca dentro de la casa de Gran Hermano. Según relató, fue un susto mayúsculo: sus abuelas la llamaron llorando y la producción también se comunicó de inmediato. «Me tuve que comer esta noticia en el vivo», confesó, explicando que tuvo que salir corriendo hacia el hospital sin poder procesar lo que estaba pasando.
El duro momento de Andrea del Boca en Gran Hermano
Lo que Anna encontró al llegar al centro médico la dejó sin palabras. Andrea estaba rota en llanto y con marcas visibles del golpe. La descripción que hizo su hija al aire fue escalofriante: «Estaba más pálida, el rimel corrido, la boca llena de sangre, la paleta desplazada para atrás y le tuvieron que hacer unos puntos». Anna aclaró que, si bien pudo darle un abrazo, el reencuentro no fue el que hubiera deseado. «No lo esperaba en esos términos. Estoy más tranquila porque está con nosotras», cerró, con la voz entrecortada. También confesó que no puede volver a ver el video de la caída por la crudeza de las imágenes.
En medio del impacto emocional, Anna también fue consultada sobre una posibilidad que rápidamente se instaló como rumor: si estaría dispuesta a ingresar a la casa en reemplazo de su madre. La respuesta fue contundente y sin vueltas: «Por supuesto entraría». Además, adelantó que se acercaría al grupo con el que Andrea tenía mayor afinidad dentro del reality, lo que abre la puerta a especulaciones sobre cómo cambiaría la dinámica del juego con su presencia. Incluso consultó a su mamá al respecto y la respuesta fue de apoyo total. «Ella contenta, chocha, todo lo que yo quiera hacer me va a aplaudir, me va a sostener la mano siempre», contó.
El accidente de Andrea no fue un hecho aislado. Días antes de la caída, la actriz ya había debido abandonar temporalmente el programa por episodios de presión alta y síntomas de colon irritable. Recién había regresado el 23 de marzo bajo estricta vigilancia médica, y ella misma había bromeado sobre convertirse en «la primera infartada» del reality. Ahora, con la confirmación de que no podrá volver a competir por indicación médica, su paso por Gran Hermano llega a un final inesperado y doloroso.
