La situación del transporte público en la provincia de Buenos Aires atraviesa un momento de incertidumbre y preocupación para los usuarios. Según confirmó el ministro de Transporte provincial, Martín Marinucci, el servicio sigue funcionando con una reducción de frecuencias debido al conflicto del Gobierno nacional con las empresas. Si bien este miércoles Nación giró fondos que permitieron descomprimir el problema, una parte de la deuda acumulada sigue incompleta.
En este contexto, el funcionario describió la realidad del trabajador que hoy «está parado justamente esperando el servicio de transporte público para que lo pueda llevar a su casa o trasladar a su trabajo» ante la falta de unidades en la calle.
Menos colectivos y filas más largas
Desde el inicio de la semana, se ha detectado una caída del 20% en la circulación de colectivos dentro del territorio bonaerense. Esta medida, adoptada por las empresas, responde a un desfasaje en los costos que ya no pueden sostener. Marinucci explicó que esta reducción tiene como causa principal «este aumento desmedido que ha tenido el combustible». En este punto, señaló que el litro de gasoil saltó de los 1.700 pesos a valores que superan los 2.400 pesos en algunas petroleras.
La falta de unidades no solo genera demoras, sino que también afecta la calidad del viaje de miles de bonaerenses. El ministro reconoció que, si bien las líneas provinciales intentan mantener la frecuencia, existe una «disminución importante con respecto a lo que es cualquier día hábil de semanas». Además, aclaró que la provincia no tiene facultades para resolver problemas en las líneas de jurisdicción nacional, donde la situación suele ser aún más crítica.
Una deuda millonaria que asfixia al sistema
El trasfondo de esta crisis es una disputa política y financiera entre la provincia y la Nación. Marinucci denunció que el Gobierno nacional adeuda cifras astronómicas que impiden normalizar el sistema de transporte. Solo por el denominado «atributo social» —que cubre los descuentos—, el Estado Nacional debe unos 46.000 millones de pesos correspondientes a los meses de diciembre, enero y febrero.
Para el funcionario, el problema no es de gestión provincial, sino de una falta de envío de los recursos que corresponden por ley. El ministro fue tajante al describir la relación con el Ejecutivo nacional como una «asfixia económica que realiza Nación sobre el gobierno de la PBA». Según sus cálculos, la deuda total acumulada con la provincia asciende a unos 20.000 millones de dólares, lo que equivale a medio presupuesto anual del Estado provincial.
La solución propuesta por la Provincia
A pesar del complejo panorama, Marinucci aseguró que la provincia tiene la capacidad para normalizar el servicio si el Gobierno nacional cumple con sus compromisos financieros. «Podríamos resolver el problema del transporte si tuviéramos recursos», afirmó el ministro. Sostuvo que, de contar con ese dinero, podría acompañar mejor la estructura de costos de las empresas y evitar que la tarifa siga subiendo.
Finalmente, el ministro destacó que la gestión de Axel Kicillof ha decidido realizar incrementos tarifarios de manera paulatina para no golpear tan fuerte al usuario, a diferencia de los saltos bruscos que ha permitido el gobierno nacional.
