Con apenas 22 años, Carlos Alcaraz ya se metió entre los grandes nombres del tenis mundial. Con 7 títulos de Grand Slam y el logro de haber sido el número 1 más joven de la historia, el español no solo construye su legado, sino que también se anima a opinar sobre quién ocupa el trono en este deporte.
En medio de ese debate eterno entre leyendas, el murciano fue contundente al elegir entre los tres gigantes de la era moderna.
La elección que no dejó lugar a dudas
Consultado sobre quién considera el mejor tenista de todos los tiempos, Alcaraz no esquivó la respuesta y fue directo al punto.
“En cuanto a títulos y demás… Djokovic, sin ninguna duda”, afirmó, destacando el peso de los logros en su análisis.
De esta manera, el español se inclinó por Novak Djokovic, dejando detrás a nombres como Roger Federer y Rafael Nadal, dos íconos que marcaron una era junto al serbio.
El dato no es menor: el propio Alcaraz mantiene un historial parejo con Djokovic, con 5 victorias por lado en 10 enfrentamientos, lo que le da aún más valor a su elección.
Más allá del tenis: sus ídolos en otros deportes
Durante la misma entrevista, el español también se animó a elegir a sus referentes en distintas disciplinas. En fútbol, se quedó con Kylian Mbappé, mientras que en el básquet eligió a LeBron James, aunque reconoció dudas con Stephen Curry.
En automovilismo, mencionó a Fernando Alonso y Lewis Hamilton, dos referentes de la Fórmula 1 en distintas generaciones.
Sus elecciones históricas y un partido inolvidable
Alcaraz también repasó figuras históricas. Entre los olímpicos, eligió a Michael Phelps, mientras que en el tenis femenino destacó a Serena Williams como la mejor.
En cuanto a torneos, señaló al Masters 1000 de Madrid como su favorito, aunque también mencionó el ATP 500 de Barcelona por su importancia personal.
Por último, eligió el mejor partido de la historia: la final de Wimbledon 2008 entre Rafael Nadal y Roger Federer, un duelo icónico que terminó con victoria del español.
Con su carrera en pleno ascenso, Alcaraz no solo construye su propio camino, sino que también empieza a dejar definiciones que alimentan el debate sobre los más grandes de todos los tiempos.
