Daniela Ballester decidió romper el silencio y contar en primera persona lo que vivió el día que sufrió un accidente cerebrovascular hemorrágico estando sola en su casa. El relato, lejos de ser clínico, fue visceral y honesto. «Cuando pasé por el ACV por suerte estaba con el teléfono en la mano y podía hablar, cuando quise caminar no pude», describió en diálogo con Catalina Dlugi para La Once Diez. Su cuerpo dejó de obedecerle de un momento al otro, y lo que vino después fue una carrera contra el tiempo.
El fuerte recuerdo de Daniela Ballester
Días antes del episodio, Ballester ya había advertido señales. Comentó a sus compañeros un dolor de cabeza intenso que no se parecía a nada que hubiera sentido antes. Al día siguiente, perdió el conocimiento en su casa. «Ese dolor no era similar a una migraña común y comprendí que requería asistencia urgente», explicó. Desde el piso, sin poder incorporarse, logró llamar a la ambulancia. Esa decisión rápida, según ella misma reconoció, fue clave para evitar consecuencias peores.
Al ser consultada sobre si llegó a pensar en la muerte durante esas horas, Ballester no esquivó la respuesta: «Sí, claro. En ese momento no sabía si me moría». La frase resume con brutalidad lo que vivió.
También habló del impacto emocional que le dejó la experiencia: «Sentí por primera vez la sensación de que podía morirme, ahora estoy más feliz que nunca». Una paradoja que solo entienden quienes estuvieron cerca del límite.
El 24 de marzo, Ballester regresó a la pantalla de C5N entre aplausos, abrazos y flores. «Qué lindo es estar acá. Estoy muy contenta y agradecida por el cariño», dijo al aire, visiblemente emocionada. Aclaró que no quiere victimizarse, pero tampoco minimizar lo que atravesó. «Hoy me veo sin secuelas y continúo siendo la misma persona, aunque reconozco que hubo un cambio permanente», admitió. Un antes y un después que la periodista hoy lleva con gratitud y con una mirada renovada sobre lo cotidiano.
