El pan negro de molde casero es una de esas recetas que, una vez que se prueba, cuesta volver al comprado. Tiene buena miga, corteza suave y una textura ideal para tostadas, sanguchitos o lo que se le ocurra. Y lo mejor: se prepara en pocos pasos, con ingredientes que suelen estar en casa.
Paso a papso al receta de pan de molde casero
La clave de esta receta está en la combinación de harina integral con harina común. Esa mezcla logra un equilibrio entre estructura y humedad que le da al pan su textura característica. La leche en polvo y el aceite de girasol completan la fórmula y cumplen una función concreta: mejorar la conservación y el sabor final, haciendo que el pan dure más tiempo en buenas condiciones o se congele sin perder calidad.
Para prepararlo se necesitan 850 g de harina integral, 120 g de harina común, 760 cc de agua, 50 cc de aceite de girasol, 30 g de leche en polvo, 25 g de levadura fresca, 20 g de sal fina, avena y semillas de girasol en cantidad necesaria para la terminación.
La preparación es directa. En la amasadora se colocan las harinas, la leche en polvo, la levadura y la sal. Se agrega el agua fría de a poco mientras se amasa, luego se incorpora el aceite y se continúa amasando durante aproximadamente 30 minutos hasta obtener una masa homogénea y manejable.
Se vuelca la masa en una budinera enmantecada y se deja levar 20 minutos. Antes de llevar al horno, se pinta con huevo y se espolvorean la avena y las semillas de girasol por encima. Se cocina a 220°C durante 20 minutos y listo.
El resultado es un pan compacto, sabroso y rendidor que funciona igual de bien recién hecho que al día siguiente tostado. También se puede cortar en rebanadas y guardar en el freezer para tener siempre a mano durante la semana.
