Los huevos de Pascua artesanales de Damián Betular, Germán Martitegui y Donato de Santis ya no son lo que eran. En los últimos años, las propuestas de estos referentes de la gastronomía argentina dejaron de ser un producto puramente estacional para convertirse en verdaderas piezas de alta pastelería, con ingredientes premium, presentaciones de autor y precios que lo confirman. La temporada 2026 no es la excepción.
Los precios de los huevos de Pascua
El ingrediente que domina esta edición es el pistacho. Figuras como Donato de Santis lo incorporaron en sus creaciones y lo consolidaron como la tendencia más fuerte del universo dulce de esta Pascua. Cucina Paradiso, su propuesta gastronómica, ofrece un huevo de chocolate blanco con crema 100% pistacho a $29.900, una opción que refleja perfectamente el espíritu de la temporada.

Damián Betular presenta su línea con opciones para todos los presupuestos dentro del segmento premium. Su versión más imponente pesa un kilo, está rellena de praliné de avellanas y grageas de chocolate, y llega a los $150.000. También ofrece versiones de 600 gramos por $80.000 y de 250 gramos por $40.000, manteniendo en todas el nivel de terminación que lo caracteriza.
Germán Martitegui, junto a Rodrigo Bauni, apuesta por una colección de autor con identidad propia. Entre las figuras destacadas aparecen el conejo Pintas, de 250 gramos, a $69.000, y el Velvet, de 110 gramos, a $25.000. Ambos están elaborados con blends de cacao de Ecuador y Perú, un detalle que marca la diferencia en el perfil de sabor.
El mercado también tiene opciones intermedias que no resignan calidad. Mauricio Asta ofrece huevos de 250 gramos rellenos de bombones a $45.000, mientras que Luciano García presenta una línea más amplia con precios que arrancan en $14.000 y llegan hasta $55.000, todos elaborados con chocolate belga.

La brecha con los huevos industriales es evidente, pero tiene su justificación: ingredientes de origen, trabajo manual y presentaciones que convierten cada pieza en un regalo de categoría. Esta Pascua, la pastelería argentina vuelve a demostrar que el chocolate puede ser mucho más que una tradición.
