Connect with us

Hola, qué estás buscando?

ESPECTÁCULO

«Tuve orgías y tomé drogas»: La fuerte confesión de Gerardo Romano

 

Los episodios más extremos de su vida personal.

 
Gerardo Romano

Gerardo Romano no esquivó nada en su visita a Otro Día Perdido, el programa de Mario Pergolini en ElTrece. Todo comenzó con una pregunta directa del conductor sobre si había sido mujeriego. La respuesta fue tan breve como reveladora: «Mucho.»

Pero Romano no se quedó ahí y explicó el trasfondo: según contó, durante su juventud fue profundamente católico, asistía a misa todos los sábados y mantenía una relación muy cercana con la Iglesia. Todo ese período de celibato, dijo entre risas, fue algo que después «tuvo que cobrarse.»

El impactante recuerdo de Gerardo Romano

El punto de quiebre con la religión llegó temprano y de manera contundente. Romano recordó el momento en que, siendo muy joven, fue a confesarse por primera vez después de descubrir su sexualidad. «Estuve arrodillado en mi primera confesión, de mi primer orgasmo», contó, generando sorpresa en el estudio.

La reacción del sacerdote fue todo lo contrario a la contención que buscaba: «Me echó», afirmó. Esa experiencia fue determinante. «Me sentí echado. Y cumplí con eso: no aparecí más», resumió, marcando el inicio de su distancia definitiva con la fe. Décadas después, la historia tuvo un capítulo inesperado. A los 50 años, Romano terminó en Luján a las ocho de la mañana tras una noche de excesos con amigos. En ese contexto poco habitual, decidió entrar nuevamente a un confesionario. Lo que siguió fue uno de los momentos más impactantes de la entrevista: le confesó al sacerdote todo sin omitir detalles.

«Le dije: ‘Tuve sexo múltiple, tomé drogas, participé de orgías'», relató, ante la mirada atónita de Pergolini, que bromeó: «Estoy viendo todos los recortes de mañana.» La respuesta del cura volvió a repetir el patrón de su juventud: «Me sacó la tarjeta y me dijo ‘vaya, vaya’.» Romano cerró escueto: «Después no volví más.»

En medio del relato, el actor aclaró que el concepto de «sexo múltiple» no implica necesariamente grandes orgías, sino simplemente encuentros de más de dos personas. Sin embargo, deslizó una anécdota que volvió a captar la atención: contó haber estado en un lugar donde había unas sesenta personas. Aunque aclaró que no participó, admitió que la escena lo sorprendió. «Había mucha gente conocida», dijo, sin dar nombres pero dejando abierta la intriga. Pergolini no pudo evitar reaccionar, y el intercambio entre ambos se movió constantemente entre el humor y la incomodidad, en un tono que permitió a Romano mostrarse sin filtros y sin un gramo de arrepentimiento.