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ECONOMÍA

Una histórica empresa de calzados baja la persiana, despide a 50 trabajadores y se vuelca a la importación

 

La histórica empresa John Foos pone fin a su producción local, desvincula trabajadores y apuesta a importar zapatillas desde Asia.

 
John Foos
John Foos

La histórica empresa John Foos anunció que cerrará su planta en San Isidro antes de fin de mes, en una decisión que impactará directamente en los cerca de 50 empleados que aún permanecían en la firma. La compañía, que llegó a tener casi 400 trabajadores en 2023, avanza así en un proceso de reconversión que implica dejar la producción local.

Fundada en la década de 1980 y convertida en un ícono del calzado juvenil en los ‘90 y 2000, la marca comenzará a importar sus productos terminados desde países asiáticos. La transición no fue abrupta, ya que en los últimos años había empezado a reemplazar el armado local por la importación de partes.

Fin de la producción nacional

Durante su apogeo, la planta de Beccar llegó a fabricar cerca de un millón de pares de zapatillas, abasteciendo a más de mil puntos de venta en todo el país. Sin embargo, la caída del consumo y la creciente competencia de productos importados más baratos deterioraron su posición en el mercado local.

Desde la empresa explicaron que la medida forma parte de una “reestructuración interna” orientada a garantizar la sustentabilidad del negocio. En ese marco, señalaron que el balance de 2025 arrojó pérdidas superiores a los $5.500 millones, lo que aceleró la decisión de abandonar la producción nacional.

Crisis del sector y cambio de estrategia

El cierre de John Foos se suma a otros casos recientes de empresas que dejaron de fabricar en el país, como Dass, Whirlpool, Electrolux y Rigolleau. En todos los casos, el denominador común es la apertura de importaciones y la debilidad del consumo interno.

En paralelo, otras firmas también avanzaron con despidos o cambios en su matriz productiva, como Baterías Moura y Lumilagro. Este escenario golpea con fuerza al sector textil y del calzado, que registra una caída interanual superior al 22% en el primer bimestre del año.

Tras el cese de la actividad industrial, la compañía operará bajo la razón social Flingday S.A. y mantendrá solo una estructura administrativa mínima en el país. Además, trascendió que se ofrecieron acuerdos de desvinculación con indemnizaciones de entre el 60% y el 70%, bajo la advertencia de avanzar hacia un concurso preventivo si no se alcanzan acuerdos.