Argentina se encamina a sellar un acuerdo bilateral con Estados Unidos que promete mejorar el perfil exportador nacional sin enfrentar represalias comerciales. La diferencia respecto al resto de América Latina es notoria: mientras Donald Trump aumentó aranceles a Brasil, México y Canadá, privilegió su alianza con Javier Milei y resolvió dejar fuera a la Argentina de su política de presión geoeconómica.
La negociación técnica terminó esta semana en Washington y sólo restan ajustes menores entre la Cancillería y la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR). El anuncio final será conjunto y lo encabezarán los presidentes de ambos países. Está previsto que Trump lo publique primero desde su cuenta oficial en Truth Social, mientras Milei acompañará la iniciativa desde Buenos Aires.
Una excepción regional en clave geopolítica
La sintonía entre Milei y Trump volvió a marcar la diferencia en un escenario regional cargado de tensiones. Brasil, por ejemplo, se convirtió en blanco de represalias tras la reincorporación de Lula da Silva al bloque de los BRICS, su cercanía con Rusia y China y la persecución judicial contra Jair Bolsonaro. Algo similar ocurrió con México y Canadá, con quienes la relación bilateral se enfrió por disputas energéticas y comerciales.
En cambio, la Casa Blanca republicana optó por profundizar la relación con Argentina. El presidente norteamericano instruyó personalmente a su secretario de Comercio, Howard Lutnick, y al titular de la USTR, Jamieson Greer, para cerrar un acuerdo con el gobierno libertario bajo parámetros más beneficiosos que los ofrecidos al resto de la región.
Qué incluye el acuerdo
El borrador final, que será oficializado en los próximos días, contempla al menos 100 posiciones de comercio exterior, con aranceles que oscilarán entre el 0% y el 10% para la mayoría de los productos. Aún queda pendiente la definición de los tributos para las exportaciones de acero y aluminio, actualmente en 50%, aunque existen chances de una flexibilización puntual.
Además del esquema impositivo, también se acordó un incremento en los volúmenes exportables, lo que representa una mejora directa en las oportunidades de ingreso de divisas para el país. En comparación con sus vecinos, Argentina quedará con una ventaja arancelaria que podría impactar positivamente en sectores estratégicos como agroindustria, minería y manufactura.
Coordinación y actores clave
La negociación estuvo encabezada por el embajador Luis Kreckler, quien volvió a Buenos Aires tras cerrar los últimos puntos con los equipos técnicos de la USTR. Desde Argentina, el canciller Gerardo Werthein y el ministro de Economía, Luis Caputo, articularon en tiempo real los lineamientos técnicos y políticos para cada fase de la conversación bilateral.
También participaron el embajador Alec Oxenford, el jefe de Misión Adjunto Juan Cortelletti y la encargada de la sección económica y comercial, Julia Hoppstock. Del lado norteamericano, Lutnick y Greer fueron los encargados de llevar adelante la negociación, respetando los márgenes de flexibilidad definidos por la administración Trump.
Milei y Trump preparan el anuncio
El texto final del anuncio será elaborado en conjunto entre el Ala Oeste de la Casa Blanca y la Cancillería argentina. Pero será Trump quien defina la redacción definitiva y los tiempos de publicación. Tal como ocurrió con los acuerdos firmados con el Reino Unido, Vietnam e Indonesia, el tono será más político que técnico: el eje estará puesto en la alianza estratégica y la visión compartida sobre el orden internacional.
Se espera que la formalización ocurra en los próximos días, incluso con un posible contacto directo entre ambos mandatarios, dependiendo de la disponibilidad del presidente norteamericano, que actualmente mantiene una agenda limitada por su insuficiencia venosa crónica.
De concretarse como está previsto, este acuerdo representará un espaldarazo clave para la gestión de Milei, que logra posicionarse como un socio confiable y preferencial frente a la primera potencia global, mientras el resto de la región queda atrapada en disputas ideológicas y retrocesos económicos.