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POLÍTICA

El oficialismo teme que el caso Spagnuolo desmovilice al votante blando de Javier Milei y fortalezca al peronismo en Buenos Aires

En el comando libertario miran con preocupación el impacto de los audios en la campaña bonaerense. El temor es que la apatía electoral y el escándalo impacten de forma negativa en las urnas.

Diego Spagnuolo

Javier Milei atraviesa el tramo más delicado de la campaña hacia las legislativas del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires. El escándalo por los audios de Diego Spagnuolo, que salpican a Karina Milei y a Eduardo “Lule” Menem, irrumpió en plena recta final y amenaza con debilitar el clima electoral dentro de La Libertad Avanza (LLA).

En el Gobierno admiten que nunca se sintieron favoritos en el distrito más poblado del país, pero la preocupación creció al compás de las filtraciones y la investigación judicial sobre supuestas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). La Casa Rosada quedó envuelta en un torbellino que golpea justo donde el kirchnerismo conserva su fortaleza más firme: el conurbano bonaerense.

Preocupación por la abstención

En el comando electoral de Milei en Buenos Aires reconocen que el escándalo puede afectar la participación en las urnas. “Hay una posibilidad de que nuestro votante blando no vaya a votar en septiembre. El caso ANDIS va a impactar, sin dudas”, deslizan en privado cerca de Sebastián Pareja, jefe de campaña bonaerense.

Los estrategas libertarios temen que el caso desmotive a los sectores menos fieles al oficialismo y estimule la abstención, en una contienda donde el aparato territorial del PJ podría ser decisivo. “El peronismo juega a que haya baja participación, porque mueven el aparato. Y está claro que nos sacan ventaja en eso”, reconocen en el entorno presidencial.

El PJ controla 83 de los 135 municipios bonaerenses, lo que representa más del 70% del padrón. Nombres como Fernando Espinoza (La Matanza), Julio Alak (La Plata), Mayra Mendoza (Quilmes) y Federico Otermín (Lomas de Zamora) son los pilares de un esquema territorial que Milei difícilmente pueda contrarrestar sin un fuerte compromiso de sus propios votantes.

El fantasma del ausentismo

Los antecedentes recientes refuerzan la inquietud. En las últimas elecciones provinciales, la participación cayó en distintos distritos: 53,3% en Capital, 55,6% en Santa Fe, 62% en Salta y 52% en Chaco. En Buenos Aires, la concurrencia histórica a legislativas ronda el 76%, aunque llegó a un mínimo del 70% durante la pandemia.

Para el oficialismo, el temor es que la apatía se repita ahora, y con un agravante: que el votante “prestado” de Milei —ese que se sumó en 2023 buscando un cambio rápido— se desmovilice ante el ruido judicial y mediático. Analistas como Mora Jozami advierten que ese público es más sensible al tema de la corrupción que el promedio de la sociedad.

Operativo contención en campaña

Frente a este panorama, los candidatos libertarios en la provincia salieron a la calle para inyectar ánimo. Diego Valenzuela, primer candidato a senador, encabezó recorridas en Merlo junto a Patricia Bullrich e insistió: “Si somos competitivos en Merlo o José C. Paz, nos va a ir bien en la provincia”. José Luis Espert, cabeza de lista a diputados, apuntó en el mismo sentido: “Sin ir a votar el 7 de septiembre y el 26 de octubre, vamos a seguir sufriendo la maldición de los kirchneristas”.

En paralelo, Milei buscó desdramatizar el escándalo. Lo definió como una “opereta” y una “mentira”, aunque en su círculo reconocen la incomodidad: las acusaciones golpean de lleno a Karina y a los Menem, su núcleo político más íntimo. “Ahora Javier sufre el ‘riesgo Lule’, se convirtió en casta. Si la gente no va a votar, eso lo debilita”, ironizó uno de los exfuncionarios libertarios desplazados por la hermana del Presidente.

Encuestas y tensiones internas

Según sondeos de Opinaia que circulan en el Ejecutivo, la imagen del Gobierno cayó tres puntos tras el estallido del caso Spagnuolo, aunque todavía se mantiene por encima del 40%. Lo mismo ocurrió con la figura de Milei, en baja sostenida desde hace varios meses.

La reacción oficial, además, exhibió tensiones internas. Mientras Karina Milei y su tropa territorial redoblan la campaña, los “celestiales” que responden a Santiago Caputo bajaron el perfil, en lo que dentro de LLA interpretan como un repliegue táctico.

En este contexto, dirigentes del PRO aliados al oficialismo se muestran inquietos. Ven un Gobierno desorganizado frente a la crisis, con riesgo país en alza y sin una mesa política sólida que contenga la tormenta. “Hubo una mezcla de amateurismo con operación política. Ahora no nos queda otra que salir a bancar”, deslizó un dirigente macrista.

Lo que está en juego

En LLA asumen que el 7 de septiembre se definirá buena parte del pulso político de cara a octubre. Si el oficialismo logra contener el voto blando y garantizar un nivel de participación aceptable, podrá disputar con chances en la provincia. Pero si la abstención gana terreno, el peronismo tendrá todo a su favor para imponerse en su bastión histórico.

El desenlace, coinciden en el círculo rojo y en la oposición, será determinante no solo para medir la fuerza de Milei, sino también para calibrar el futuro de la batalla nacional que se avecina.