Lisandro López reveló cómo se dio su arribo a Racing

Fuente. Facebook oficial Racing Club

El delantero de la Academia develó que su llegada al elenco de Avellaneda se dio de manera fortuita.
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Lisandro López es el gran emblema de Racing. El delantero volvió a Argentina luego de un paso por el fútbol de Brasil. Contrario a lo que se esperaba, retornó con un gran nivel, y en la última Superliga demostró toda su calidad siendo el jugador más determinante de la Academia, que se coronó de la mano de Eduardo “Chacho” Coudet.

En una entrevista con el diario Clarín, el futbolista reveló que las sucesivas pruebas fallidas en diferentes clubes lo llevaron a prácticamente abandonar cuando todavía era un joven. “Una vez, cuando volvíamos a Obligado, dije basta, ya está. Además de la amargura, venir a Capital era toda una movida, porque mi viejo tenía que pedir días en el trabajo y se gastaba mucha guita nafta y peajes”, sostuvo el capitán de la Academia.

“Me anoté en la facultad de Ciencias Económicas en Junín ya con la idea de empezar a estudiar”, añadió el referente de la Academia. “Justo en ese tiempo jugamos los Torneos Bonaerenses con un equipo de amigos representando a Rojas: perdimos la final contra Lanús”, subrayó el exjugador del Olympique Lyon.

El delantero de la Academia reveló que ese torneo fue fundamental para que iniciara su carrera profesional. “Ahí me vio Micó y me dijo de ir a Lanús. Estoy seguro de que no se acordaba de mí. Le dije que terminaba el secundario y viajaba. El pasó a Racing y me dio la opción de elegir. Por suerte me decidí por Avellaneda”, recordó el futbolista.

López también señaló los motivos por los que nunca podía superar las pruebas. “Me sentía un extraño cada vez que venía a probarme. Me hacían jugar con chicos que no conocía, éramos miles, te ponían pocos minutos, no te miraban. Además, antes de empezar te preguntaban por tu representante. Yo ni conocía la palabra. ‘¿Qué es un representante?’, me decía. Quedaba como un nabo”, aseguró el atacante.

Licha contó cómo vivió sus primeros días como futbolista de Racing. “Todo era nuevo para mí. Pasé de entrenar mal dos días a la semana a todos los días y con alta intensidad; empecé a comer más sano. En el pueblo lo más liviano que comía era un guiso de lentejas al mediodía. Me costó un poco, pero me adapté rápido. Y tuve la suerte de debutar y no salir más”, manifestó el capitán.

Por último, se refirió a los aspectos de su personalidad que aún perduran. “Me siguen gustando y molestando las mismas cosas, aunque ahora estoy un poco más relajado por la edad. Sigo siendo el mismo impaciente de siempre, salvo cuando voy a pescar, que puedo estar seis horas quieto y sin hablar con nadie, esperando que pique la punta de la caña”, concluyó Lisandro López.