“No cambié mi vida solamente, sino la de mi familia entera”

Braian Toledo, lanzador de jabalina, develó cómo ayudó económicamente a su familia y destacó su perseverancia para perseguir sus sueños.
<a href="https://elintransigente.com/deportes/2019/10/06/no-cambie-mi-vida-solamente-sino-la-de-mi-familia-entera/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-06T10:55:22-03:00">octubre 6, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-06T10:55:23-03:00">octubre 6, 2019</time></a>

Braian Toledo es uno de los tantos atletas argentinos que compiten en un gran nivel en todo el planeta. El oriundo de Marcos Paz consiguió estar en la élite y con solo 26 años ya formó parte de dos Juegos Olímpicos. Ahora, el medallista olímpico en los Juegos de la Juventud, busca meterse en Tokio 2020.

Sin embargo, en una extensa entrevista con Infobae, reveló que más allá de los logros deportivos, ayudar a su familia fue lo mejor que le permitió hacer el atletismo. “Si yo no hubiera sido un soñador desde joven, desde los 8 ó 10 años, no hubiera sido posible. Mi hermana tampoco hubiese podido estudiar”, manifestó.

“Solamente no son personajes que cambian su estilo, sino que cambian generaciones. Ya la generación de mi hermana va a ser una generación con un título, para una docente va a trabajar”, agregó el atleta argentino. “A los hijos de ella, les va a inculcar el estudio. No cambié mi vida solamente, sino que cambié la de mi familia entera”, aseguró.

Por otro lado, Toledo confesó que no esperaba que su vida tuviera rotundos cambios convirtiéndose en lanzador de jabalina. “Estaba convencido de que podía hacer algo diferente. Más en un país tan futbolero como el nuestro, un lanzamiento de jabalina ¿qué hace este loco, por qué no se va a patear una pelota? Sí, pateaba la pelota también pero quería hacer algo distinto al resto y bueno cuando Gustavo, mi ex entrenador, me propone este proyecto ambicioso, creí en él, él creyó en mí y lo volvimos real”, afirmó.

Por último, contó una anécdota que lo pinta de cuerpo entero. “En mi casa cuando fui creciendo tenía una cama que era chica, obviamente, tuve que bajar el colchón al piso porque no podía dormir más en la cama porque tenía dos soportes en las esquinas. Entonces a partir de ahí en los viajes yo bajaba el colchón al piso porque no podía dormir en la cama y los entrenadores ahí empezaron a conocer un poco más mi historia, mis compañeros también. Ya con el tiempo cuando yo iba a los viajes ellos me sacaban la cama y dejaban el colchón en el piso cuando yo llegaba. Yo sabía que ellos mismos hacían eso por mí”, cerró Braian Toledo.