“Tuve una infancia difícil en la parte material…faltaba todo en casa”

Braian Toledo, el lanzador de jabalina más destacado del país, reveló cómo fueron los primeros años de su vida.
<a href="https://elintransigente.com/deportes/2019/10/06/tuve-una-infancia-dificil-en-la-parte-materialfaltaba-todo-en-casa/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-06T09:54:03-03:00">octubre 6, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-06T09:54:04-03:00">octubre 6, 2019</time></a>

Braian Toledo tiene solo 26 años y busca clasificar a sus terceros Juegos Olímpicos. El nacido en Marcos Paz tiene una vida marcada por la superación de las adversidades y ahora busca dejar atrás una lesión que no le permitió participar de los Juegos Panamericanos de Lima donde podría haber conseguido la marca para Tokio.

En una entrevista con Infobae, el joven atleta bonaerense se refirió a las privaciones que pasó cuando era solo un niño. “La verdad que yo tuve una infancia muy feliz. De niño me la pasaba jugando a la pelota, trepaba a los arboles, andaba en bicicleta, pero cuando fui un poco más consciente de cómo vivía, la verdad que tuve una infancia muy difícil en la parte material, económica. Cómo vivíamos de ropa, de comida… Faltaba todo en casa”, manifestó el lanzador de jabalina.

Toledo reconoció la importancia de su madre en su desarrollo personal. “Mi mamá fue una mujer que laburó toda su vida, pero laburaba por el plato de comida, se iba a las seis de la mañana y venía a las diez de la noche. Limpiaba casas. Fue feliz mi infancia con estas carencias pero cuando me di cuenta que las tenía quise cambiarlas desde mi lado, ayudar a mi vieja de alguna manera”, sentenció.

El medallista de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2010, reveló cómo se dio cuenta que su familia tenía problemas económicos. “Me di cuenta a los 10 años que éramos pobres. Generalmente yo no me daba cuenta porque casi todos los vecinos éramos iguales, excepto algún que otro que tenía mejor condición”, afirmó.

“Una madrugada yo me levanto a hacer pis y la encuentro a mi mamá llorando en el comedor de la casilla que vivíamos. Me dijo que no sabía qué iba darme de comer a mi hermana y a mí al otro día”, añadió. Creo que era un sábado o un domingo, y ahí fue que la abrace y le dije que la iba a ayudar, que no se preocupara, que cuando sea grande le iba a hacer una casa, etc. Mi mamá se reía porque tenía 9 años, no lo tomas tan en serio, pero bueno ese día me lo tomé totalmente en serio”, cerró Toledo que finalmente pudo cumplir con su promesa.