De jugar en Racing a trabajar en una juguetería

Fuente: Sitio oficial Racing.

En su momento fue catalogado como uno de los mejores jugadores de la Argentina.
<a href="https://elintransigente.com/deportes/2020/02/13/de-jugar-en-racing-a-trabajar-en-una-jugueteria/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2020-02-13T12:32:06-03:00">febrero 13, 2020</time><time class="updated" datetime="2020-02-13T13:16:11-03:00">febrero 13, 2020</time></a>

Muchas veces la vida hace que las personas cambien de rumbo sin siquiera planearlo. En el mundo del fútbol muchos piensan que la fama y la riqueza es eterna, y mucho más aún si el jugador llegó a ponerse la camiseta de un club importante. Pero muchas veces esto no ocurre, por lo que el futbolísta debe finalizar sus días en equipos de menor relevancia y una vez retirado trabajar como cualquiera.

Esto le pasó a Mario Regueiro, quien en su momento brilló como jugador de Lanús entre 2010 y 2013, y posteriormente fue vendido a Racing como una de las grandes estrellas del mercado de pases. Sin embargo, varios problemas a nivel familiar hicieron que su nivel cayera considerablemente. En primer punto su sobrina falleció en un accidente de tránsito, y las consecuencias fueron mayores.

Su hermana, quien no pudo soportar el dolor decidió suicidarse, lo que definitivamente terminó de romper la moral del atacante. Cayó en un pozo depresivo, por lo que tuvo que tratarse con especialistas. Su carrera prosiguió en Defensor Sporting y Cerro de Uruguay, su país natal. Hasta que en un momento dijo basta y se retiró para poner una juguetería a la que atiende con su esposa.

La palabra de Regueiro

“Toyfeliz” es el nombre que el exjugador le puso al emprendimiento familiar que hoy en día ocupa sus días. “Era un proyecto que siempre tuvo mi esposa y que por cuestiones de mi carrera, los tiempo y demás, nunca lo había podido concretar. Y, bueno, cuando me retiré y me recuperé de mi enfermedad, nos pusimos a estudiar la zona y vimos que faltaba un lugar así”, explicó.

“Pasé de patear pelotas a envolverlas”, afirmó entre risas, además de asegurar que esto le ayudó mucho luego del retiro. Además se mostró muy agradecido al actual presidente de La Academia, quien lo ayudó en el peor momento de su vida. “En Racing me supieron tratar muy bien. Víctor Blanco fue un señor. Supo entenderme en todo momento. Tuve un grupo bárbaro, mis compañeros fueron excelentes”, concluyó.