26 años sin el gran Ayrton Senna

La historia del brasileño marcó a los fanáticos del automovilismo que aquel domingo de Imola lloraron la partida del hombre que se transformó en leyenda.

El primero de mayo de 1994 la historia jugo una carta falsa. El destino se ensaño y le dio al automovilismo una dura cachetada. Los fanáticos lloraron y el deporte intentaba encontrar una explicación que nunca se logrará. El circuito de Imola se transformaría en el peor escenario para un joven Ayrton Senna que perdía la vida en aquella curva Tamburello que le ponía punto final a uno de los más grandes piloto del automovilismo internacional. Aquel primero de mayo de hace 26 años se transformaba en mito.

Ese fin de semana fue raro. Comenzó mal y terminó mal. El austriaco Ronald Rotzeberger perdía la vida en las vísperas del GP cuando su auto impactaba fuertemente contra las vayas de contención. Luego y con la continuidad de la actividad vendría el susto para Ruben Barrichello quien también protagonizó un fuerte accidente que dejó en dudas a Ayrton Senna. Parecía mentira sentir que el brasileño mostró en sus ojos una sensación de dudas, él , justamente él que nunca dudo. Que siempre fue certero en sus determinaciones, ese día dudó.

Aquel domingo el brasileño largaba adelante, fiel a su costumbre iniciaba la competencia desde la primera posición en un momento en el que su relación con el Williams FW16 estaba en un punto de cierto conflicto. El desarrollo estaba en un buen camino. El piloto intentaba enamorar a la maquina y esta todavía no estaba preparada para enfrentar el mejor o por lo menos a uno de los mejores de la historia de la Fórmula 1. Aquel primero de mayo algo no estuvo bien, algo no encajó en a vida y se apagó la luz.

El sol pegaba de lleno en Imola, la recta principal los recibió una vez más a todos los corredores y los despidió velozmente hacia la curva Tamburello. Allí el sonido silenció al mundo, el Williams se fue afuera a gran velocidad y golpeó fuertemente contra un paredón de concreto en un angulo preciso que determinó el fin de a vida y e inicio de la eternidad y el mito. Ayrton Senna dejaba este mundo que se rendía a sus pies. Lo irreal era real. Lo imposible pasaba a ser posible y en aquella mañana de domingo todo cambio.

Han pasado 26 años de aquel triste momento y la imagen del brasileño a marcado el rumbo de una categoría que modificó su ADN en seguridad. La muerte de Ayrton significó que replanteo de toda una idea que hasta ese momento parecía perfecta y a partir de allí fue mutando para salvarle a muchos después de aquel primero de mayo. Todo cambió. La vida cambió, el mundo cambió, la Fórmula 1 cambio. Lo que no cambió fue el amor eterno e interminable de los fanáticos hacía el brasileño que vive permanentemente en la adrenalina y la velocidad del automovilismo mundial.

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