"El silencio fue increíble": el recuerdo de un jugador de Boca en el Monumental

Diego Cagna, capitán de Boca en la serie contra River en la Libertadores 2004, recordó cómo vivió la clasificación en el Estadio Monumental.

En esta era de éxito que vive River contra Boca, sobre todo en el plano internacional, los hinchas del Xeneize se refugian en el recuerdo de mejores épocas en los clásicos. En 2004, se dio uno de los duelos más importantes entre Boca y River en la historia, en las semifinales de la Copa Libertadores 2004. Un jugador del equipo de Carlos Bianchi recordó aquellos partidos y dejó una curiosa frase sobre los festejos en el Estadio Monumental tras la victoria.

Cagna y la serie contra River en 2004

“No pude jugar el partido de ida contra River y Bianchi me cuidó”, recordó Diego Cagna, capitán de Boca por entonces, en diálogo con TNT Sports. El exjugador del Xeneize revivió la revancha contra River en el Monumental, donde Boca se impondría en los penales y sin hinchas del club en el estadio. “Jugar en la cancha de River sin nuestro público fue especial. Se hizo difícil cuando lo expulsaron a Carlitos y terminamos zafando con los penales”, dijo Cagna.

El Monumental y el silencio

Por motivos de seguridad, por primera vez esa serie se jugó sin público visitante. Por eso, cuando Boca ganó la serie, apenas se pudo escuchar en el estadio el festejo de los jugadores del Xeneize. Y Cagna lo resaltó así. “Después de ganar en los penales, el griterío chiquito nuestro al lado de esa cancha toda llena y el silencio, fue increíble en ese momento”, recordó Cagna, ganador de nueve títulos en el club en dos ciclos.

Después de pasar a la final, Boca no pudo ganarle a Once Caldas, pero para Cagna no fue por una cuestión de relajación. “Puede ser que la presión en el clásico te libere, pero en la revancha en Colombia tuvimos situaciones para ganarlo. No es que no estuvimos a la altura. Y después erramos cuatro penales”, dijo el exjugador de Boca, que reveló una curiosidad del ciclo Bianchi: “Nunca ensayamos penales, si no sirve. Vos podés patear 100 penales en el entrenamiento, pero después en el partido no es lo mismo”.

Cagna había vuelto al club tras una experiencia europea para la segunda parte de Bianchi en Boca, en 2003. En el cierre del año, el Xeneize le ganó al Milan en la Copa Intercontinental y para el capitán, fue el mejor de su vida. “En el partido con el Milan estaba tranquilo. Con la experiencia y la confianza que tenía debe haber sido el mejor partido de mi carrera por lo que sentí adentro de la cancha. Me sentía muy bien, con mucha confianza”.

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