Manteca Martínez: "El gol a River es el más importante que hice"

El ídolo de Boca recordó su etapa en el club.

Sergio “Manteca” Martínez jugó en Boca entre 1992 y 1997. Ganó dos títulos (Apertura 1992 y Copa de Oro 1993) pero su legado en el Xeneize trascendió a los campeonatos. Es recordado por su capacidad goleadora y su actitud. “Trato de ir cada tanto a La Bombonera, ahora hace rato que no voy. Es lindo el reconocimiento de la gente, cómo se acuerdan. Y eso que yo voy medio camuflado, tranquilo. No me gustan las aglomeraciones”, dijo.

En una charla extensa con “90 Minutos” (Fox Sports), el histórico delantero recordó su gol favorito con la camiseta azul y oro. Aquel que le hizo a River el 11 de octubre de 1992 en La Bombonera. Capturó un rebote en el área, la metió y lo festejó sacándose la camiseta y colgado en el alambrado. “Ya lo dije muchas veces. El gol a River es el más importante que hice porque uno se empieza a identificar con la gente”, afirmó.

“Vale más que cualquier otro. Fue una locura bárbara y surgió todo eso del alambrado”, añadió el “Manteca”. “El delantero sueña toda la semana que va a hacer goles. De una manera, de otra… A veces, cuando no entra, te empezás a cuestionar. Por eso los goles se tienen que festejar de esa manera, con toda la rabia”, aclaró. Ese gol es uno de los grandes recuerdos que tienen los hinchas del mítico atacante.

Los Superclásicos del Manteca

¿Cómo hacía para estar siempre inspirado cuando se enfrentaba al Millonario? “La motivación siempre va a estar porque siempre le vas a querer ganar a River”, manifestó Martínez, el ídolo de una generación. “Uno va con mucha confianza, excesiva a veces. Te podías llevar un golpe también. Pero uno se sentía en un partido de ida y vuelta que podía ganar. Y tocaba confiar en el equipo de uno y en los compañeros”, agregó.

El uruguayo marcó una época en Boca y en el fútbol argentino. Integró un plantel con jugadores de experiencia y dejó su sello en la delantera del conjunto azul y oro. “Para un delantero, tener un diez, que en realidad ya no hay casi, es mucho más fácil. Vos le hacías los movimientos y ellos te la dejaban. Con algunos te entendías más. Vas agarrando mañas con los compañeros”, sentenció sobre su rol como atacante.

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