El último gol de Martín Palermo frente a River

Un día como hoy, el "Titán" convirtió ante el clásico rival y se transformó en su máximo verdugo.

El 15 de mayo de 2011 fue, sin duda alguna, un día muy especial para los fanáticos de Boca Juniors. Y principalmente para Martín Palermo. Por el Torneo Clausura, Boca y River se midieron por la Fecha 14 en la Bombonera. Patricio Loustau era el encargado de impartir justicia y todo iba a terminar en alegría para el equipo local, en aquel momento, comandado por Julio César Falcioni. No era un Superclásico más y muchos lo sabían.

El equipo azul y oro se encontraba lejos del primer puesto de la tabla. Pero tampoco estuvo demasiado cerca: de la posición 17 a la 14, luego a la 10 y terminando en el séptimo lugar, con altas y bajas. De 19 encuentros, el DT cosechó 19 victorias, siete empates y cinco derrotas. Además, la diferencia entre goles a favor y en contra no fue muy amplia: 24 vs. 22. El clásico rival también oscilaba entre los primeros puestos y luego terminó en la novena posición con una suma que comenzaba a complicarlo en los promedios.

El gol de Palermo, una sentencia

El Emperador tenía un equipo que no lograba terminar de imponerse pero que luego serviría de base para campeonar. Con Lucchetti en el arco, dos históricos como Clemente Rodríguez y Fabián Monzón en los laterales, y una zaga compuesta por Caruzzo e Insaurralde. En el mediocampo aparecían “Pochi” Chávez, Somoza, Colazo y el máximo ídolo, Juan Román Riquelme. Por último, adelante, Mouche y el “Titán“.

Al principio le costó pero por un error del rival, pudo abrir el marcador. A los 28 minutos del primer tiempo, Juan Pablo Carrizo cometió un blooper inolvidable: tras un córner de Mouche direccionado hacia Monzón, se le escapa al arquero cuando intenta agarrarla y la termina metiendo hacia adentro. La alegría se desató en la Bombonera y la fiesta se hizo presente. Solo dos minutos más tarde, se llegaría el grito del histórico 9.

Tras un tiro libre de Román, se dan una serie de rebotes, la vuelven a meter al área para Martín y este la deja picar. Cuando Carrizo sale a buscarla con desesperación, la cabecea por encima del arquero y marca el 2-0. Otra vez el mítico estadio, repleto de hinchas, festejan. Y en uno de los palcos, vuelven a tachar un número en la bandera que refleja los goles del “Titán”: el 234. Con un puño en alto, golpeándose el escudo para la gente y con lágrimas en los ojos, convirtió su noveno gol oficial y el número 18 contando amistosos. De esta manera, se transformó en el máximo verdugo de River.

Recordá el gol:

La consecuencia directa del gol de Martín

Más allá de ser el último tanto y la despedida de Palermo en los Superclásicos siendo el máximo goleador de la institución, había otros condimentos que hacían aquel partido más que especial. River transitaba el peor momento de su historia y aquella derrota por 2-0 dejó al equipo de Jota Jota López al borde de la promoción a falta de cinco fechas. “Fue un sueño, más no puedo pedir. Vivir ese gol y que sea para un fútbol, fue lo último que le pedí al fútbol”, contó el 9.

La presión para el rival era mucha y hasta Matías Almeyda perdió los estribos ante Clemente. Se fue expulsado y besándose el escudo frente a los hinchas de Boca mientras se iba custodiado por la policía en una de las imágenes más recordadas de aquel año. A fin de torneo, el “Millonario” terminó jugando la promoción ante Belgrano de Córdoba y en un hecho increíble, descendió a la B Nacional. Como si esto fuera poco, en la segunda mitad del año, el Xeneize se consagró campeón del Torneo Apertura y festejó como nunca mientras su clásico se encontraba en la segunda categoría.

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