Boca, al límite con el cupo de extranjeros

El plantel de Miguel Ángel Russo llegará al tope de contratos permitidos y la dirigencia deberá tomar decisiones.

La pandemia por el COVID-19 detuvo la actividad oficial pero los distintos jugadores continúan con los entrenamientos individuales en cuarentena hasta el regreso de las distintas competencias. Si bien todavía se desconoce qué ocurrirá con el libro de pases, en junio deberán regresar varios futbolistas a Boca. Dos de ellos son extranjeros y complicarán la situación del cupo que pasará los seis permitidos por el fútbol argentino.

El primero de ellos es Lucas Olaza, lateral izquierdo uruguayo que se encuentra en el Celta de Vigo. Todavía se desconoce si regresará a mitad de año, cuando finalice su cesión. La intención del conjunto español es clara: hacer uso de la opción de compra y seguir contando con él, titular para el entrenador del equipo. Por esa razón, pidieron una extensión para desembolsar el dinero y que pueda terminar la temporada. La idea es pagar los cuatro millones de euros en dos cuotas. Resta saber si el Xeneize aceptará la forma de pago por el 80% que le pertenece.

Por el otro lado, uno que sí se sumará al equipo es Sebastián Pérez. El colombiano se entrenó con el plantel durante los primeros meses del año tras una abrupta salida del Barcelona de Ecuador. Por problemas con la dirigencia y una deuda salarial, el colombiano pidió regresar antes de tiempo a pesar de no poder jugar y mostrarse ante Miguel Ángel Russo pensando en el futuro. Es casi un hecho que el volante central seguirá y entrará en la consideración del DT campeón.

¿Y el cupo?

Con los posibles regresos de Olaza y Pérez, el club de la Ribera tendrá un total de siete jugadores extranjeros. Según indica la Asociación del Fútbol Argentino, están permitidos seis mientras que solo cinco firman planilla durante un encuentro. Frank Fabra es el único de ellos que no ocupa un lugar tras conseguir la ciudadanía argentina a mediados del año pasado. ¿El resto? Jorman Campuzano, Carlos Zambrano, Jan Hurtado, Junior Alonso y Sebastián Villa.

Por supuesto, esa situación puede cambiar y los últimos dos nombrados, podrían no seguir en el equipo después de junio. El paraguayo todavía no sabe qué hará de su futuro: si Boca quiere seguir contando con él deberá, sí o sí, desembolsar 3,5 millones de dólares al Lille de Francia como opción de compra. Mientras que por el lado del extremo colombiano, la Justicia investiga su denuncia por violencia de género. Pase lo que pase, la dirigencia estaría dispuesta a negociarlo y prescindir de él por menos de su cláusula (30 millones de dólares). ¿Y si se suma Mauricio Isla? Un nuevo dolor de cabeza para Miguel.

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