"Dejé cuatro millones de dólares para venir a Racing"

Uno de los máximos ídolos de Racing confesó que resignó una millonaria suma de dinero de la época para poder llegar a la Academia.

Palabras dignas de su incorrección política. Nadie lo va a poder cambiar a esta altura de su vida. Polémico, directo, sin pelos en la lengua. Lo que jamás en Racing nadie podrá negar es su frontalidad para decir lo que se le pase por la cabeza. Así fue siempre y de esta manera permanecerá por el resto de sus días. Quizás, este factor haya sido el que lo haya convertido en un ídolo único del club de Avellaneda. Ni positivo ni negativo: auténtico.

Claudio Omar García representa a una de las grandes leyendas que ha tenido la Academia. Quizás sus goles importantes a Independiente, el haberse bajado los pantalones ante su hinchada y su historia de superación tengan mucho que ver con ello. Y es por eso que el Turco revela cuál es el gran sentido de pertenencia que lo entrelaza con su Racing querido. Una unión que expresa amor por una camiseta y agradecimiento eterno por haberlo ayudado a salir de un problema tan complejo como las adicciones.

Pero quien mejor que el mismísimo Turco García para relatarlo. “Yo estaba en el Olympique de Lyon. Tenía problemas con la dirigencia y no me dejaban ir. Me querían del Mónaco también, pero yo me quería volver. Y salió lo de Racing. Cambié cuatro millones de dólares por 400 mil que me daban acá. Pero no me arrepiento para nada, ya tenía la casa, el auto y la plata necesaria para mis viejos”, reveló el exdelantero de la Academia en Racing de Alma.

En el mismo sentido, confesó cuán tortuosa era su relación en esa época con el club francés y narró una desopilante anécdota con los directivos. “No los aguantaba mas a los del Lyon. Agarré el auto que me habían regalado, me subí a una rampa y me metí adentro de la recepción, con auto y todo. Le rompí todos los vidrios. Les tiré la llave y les dije `acá tienen el auto´. Y me vine a Racing“, relató García acerca del fin de su vínculo con los galos.

Por su parte, el Turco contó cómo se ganó el corazón del hincha de la Academia apenas llegó: “En un partido con Vélez que tuve que ir al arco y ahí la gente me empezó a querer. Tuve mucha suerte, igual ojo, conocía a dónde iba cuando llegué a Racing. Sabía que venía a un club con una hinchada de paladar negro, muy seguidora. O te quiere o te odia, no tiene grises. Y sabía que si me mataba por el club, lo iba a conseguir”.

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