"Me quería el Atlético de Madrid, pero elegí Racing"

Uno de los grandes jugadores que tuvo Racing confesó que tuvo ofertas del equipo español, pero que eligió quedarse en la Academia.

La norma número uno de los arqueros es la presencia acompañada de una gran altura. Claro, es fundamental asustar a los portentosos delanteros que buscan agujerear las redes de las vallas que están en juego. Racing se ha destacado a lo largo de su historia en tener porteros de gran talla, que supieron ganarse el corazón de los hinchas. Y hasta tuvieron el privilegio de jugar en la Selección argentina. Pero claro, siempre hay una excepción a la regla. Y vaya que lo fue.

Walter Cáceres vivió cosas insólitas, atravesó momentos duros y sonrió muy poco durante su paso por Racing a mediados de la década de 1990. Criticado por su pequeña estatura para un arquero promedio, demostró que se puede ser un monstruo en el arco y que puede estar bien protegido, aún sin superar el 1,80 metro. Pero además, da muestras claras de lo que significa la Academia para él. Y el amor que le dedicó en su época de jugador.

“Mi mejor torneo fue el Apertura 1999 con (Gustavo) Costas y (Humberto) Maschio en el banco. Ahí logré mucha continuidad, hicimos muy buena campaña y hasta el Atlético de Madrid se había interesado en llevarme. Pero yo siempre elegí a Racing. Si de pibe te llevan al Cilindro, es imposible que no te hagas hincha del club. Te enamorás al instante, es una locura que te queda para toda la vida”, aseguró Cubito en diálogo con el Show de Racing.

Por su parte, Cáceres reveló detalles sobre el día que vio por primera vez llorar a Alfio Basile, tras un hecho histórico vivido en el Cilindro en la Copa Libertadores 1997. “El partido de ida contra River, en el que se despliega la bandera más grande del mundo, nos hizo emocionar a todos. Al Coco lo vi lagrimear y mirá que era un tipo duro. Ya en el partido de vuelta, cuando el Chelo mete el quinto penal de la clasificación, me puse a llorar desconsolado en el banco de suplentes”, recordó.

Asimismo, el exarquero de Racing rememoró una increíble anécdota de aquel doloroso 1999, cuando el club estuvo a punto de desaparecer. “El día que Racing no pudo jugar y el Cilindro se llenó igual, me puse unas gafas y me fui con la gente a la popular. Lo del domingo siguiente a ese día y la caravana a Rosario para jugar contra Central fue uno de los momentos que me marcaron para siempre”, concluyó Cáceres.

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