El autor de uno de los goles más importantes de la historia de Racing: "Fue la mayor alegría de mi vida"

Convirtió uno de los goles más determinantes de la historia de la Academia y recuerda aquella hazaña que logró en Racing.

Probablemente aquellos años de Racing no quieran recordarse demasiado, sobre todo por la realidad tan diferente que hoy atraviesa el club. Pero es la historia y debe aceptarse como tal. El descenso de la Academia en 1983 marcó un antes y un después en la vida de la institución, sobre todo por el camino tortuoso y espinoso por el que debió andar el cuadro de Avellaneda para volver a Primera División.

Sin dudas que uno de los héroes más importantes de aquella epopeya fue Néstor Sicher. El exlateral izquierdo llegó a préstamo a Racing, pero jamás pensó que marcaría uno de los goles más importantes de la historia del club. La Academia se jugaba su retorno a la máxima categoría ante Atlanta, a quien había vapuleado en la primera final por el ascenso. Pero en el segundo partido, el exdefensor convirtió el primer tanto del empate en uno ante el Bohemio. Aquel que le significaría el tan ansiado regreso a Primera.

“Cuando salimos a jugar el partido de vuelta contra Atlanta, había tanta gente y el recibimiento fue tan importante que parecía que estábamos jugando un Mundial. Haber convertido el gol ese día y que haya servido para cumplir el objetivo, fue la mayor alegría futbolística de mi vida. El mayor reconocimiento que uno puede tener es el de la gente de Racing”, reconoció Sicher en El Show de Racing.

En el mismo sentido, el protagonista de aquella hazaña de la Academia reveló una anécdota con el DT de ese entonces, Alfio Basile. “Recuerdo que después de marcar el gol, un jugador de Atlanta me dio un golpe tremendo en una jugada y me fracturó la mandíbula. El Coco en el entretiempo me dijo que sí o sí saliera a jugar el complemento, porque el equipo me necesitaba. Y no lo dudé, estábamos todos compenetrados”, confesó.

Por su parte, Sicher manifestó sus sensaciones de aquella vuelta a Primera y lamentó haberse ido tan rápido de la Academia. “Cuando escuchamos el silbato final del árbitro Mastrángelo fue una alegría y un desahogo bárbaro para nosotros. Y principalmente, para la gente que había colmado el estadio Monumental. Lo que nunca pensé es que ese sería mi último partido en Racing. Pero por distintos motivos así se dio”, concluyó.

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