“Viví un montón de cosas…” ¡Vicky Xipolitakis se quebró en llanto al hablar de su expareja!

La mediática se sensibilizó al recordar su antiguo matrimonio con Javier Naselli.
<a href="https://elintransigente.com/espectaculo/2019/10/03/vivi-un-monton-de-cosas-vicky-xipolitakis-se-quebro-en-llanto-al-hablar-de-su-expareja/" rel="bookmark"><time class="entry-date published updated" datetime="2019-10-03T05:25:48-03:00">octubre 3, 2019</time></a>

Vicky Xipolitakis está viviendo un momento emotivo y, a su vez, lleno de incertidumbres y angustia. A fines de julio, la modelo anunció su separación de Javier Naselli, con quien se casó en julio de 2018 y con quien tuvo un pequeño hijo llamado Salvador Uriel. Vale recordar que el motivo de la ruptura fue debido a que, según su testimonio, sufría violencia de género.

En medio de tal circunstancia, Vicky se enfocó en la crianza de su niño y en cumplir un proyecto personal: ahora es dueña de una marca de cosméticos llamada Vikycollection. Sin embargo, el fantasma de aquella relación más el poco interés que manifiesta su expareja por Salvador aún le duele. Así lo reveló en una nota para Pampita Online.

La Griega visitó el programa conducido por Pampita donde se quebró en llanto al hablar de las problemáticas que atravesó junto a Javier. “A Dios le pedí un compañero y me mandó al mejor. Es mi Salvador y mi luz. Mi corazón está desilusionado pero bien. Yo siempre vuelvo a resurgir como al Ave Fénix”, arrancó reflexionando.

“Pasan desilusiones en la vida, pero no me voy a quedar arrastrada ni llorando”, agregó la mediática, muy segura de sí misma. “Él siguió su vida, yo voy a seguir la mía. Lo único que quiero es por su hijo, el que tanto pidió que no sé para qué porque nunca se hizo cargo”, confesó angustiada. De hecho, no pudo contener las lágrimas al reconocer que el nene parece necesitar a su padre.

“Yo estaba enamorada. No me fui por falta de amor, me fui por su violencia. Y no podía mentirme más a mí misma, si no era feliz y necesitaba hacer feliz a mi hijo”, manifestó más adelante. “Viví un montón de cosas desde que nació. La panza de la cesárea se me hinchó así porque no se podía hablar. No deja de ser el padre de mi hijo. Si algo bueno tuvo creo que quedó en Salvador y lástima que no lo pueda estar disfrutando tampoco, porque yo no pasé nada bueno con él, nada”, detalló.

“Los primeros días eran de llorar por una desilusión. Porque te acostumbrás a estar con una persona, a lo malo también te acostumbras. Después de un año te acostumbras a la persona a pesar de que sufrís, no nos entendíamos y todo era violencia. No era la persona para mí, está más que claro. Pero estaba ilusionada de que iba a mejorar. Como me casé pensé que iba a mejorar y después cuando tuvimos un hijo, que tanto me pidió, también lo pensé y empeoró todo”, continuó.

“Pobres las mujeres que están sometidas y no saben donde caer paradas. Hoy yo tengo una familia que me sostiene y puedo salir adelante. A Salvador no le falta nada. Hoy estoy bien, no quiero pensar en eso porque me vuelvo a intoxicar. Me apoyan mis amigos, mi familia…”, reflexionó emocionada. “Tengo a mis amigos de la vida, a mi hermana. Ellos son la familia que elegí, sin ellos no podría hacer nada. Entro todos hacemos de mamá y papá”, cerró Xipolitakis.