“Me usó. Entendí que le servía tener a Mónica Farro afuera de la cárcel porque yo podía contar…”

La vedette contó cómo fue su experiencia con su ex.
<a href="https://elintransigente.com/espectaculo/2019/10/07/me-uso-entendi-que-le-servia-tener-a-monica-farro-afuera-de-la-carcel-porque-yo-podia-contar/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-07T10:01:07-03:00">octubre 7, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-07T10:01:10-03:00">octubre 7, 2019</time></a>

Mónica Farro es una de las mujeres más polémicas del mundo del espectáculo. Dueña de una escultural figura, lo cierto es que la blonda genera gran revuelo al hablar de su vida privada. En los últimos años, ella fue muy cuestionada al mantener una relación con Juan Suris, quien estuvo preso en el penal de Saavedra de Bahía Blanca. Sin embargo, esa relación terminó y ella encontró un nuevo amor.

Al oficializar su ruptura, Mónica rompió el silencio y confesó que su expareja la usaba para tener prensa y contar con algunos privilegios en la cárcel. “Tuve códigos porque esa persona me llamaba y me pedía que no lo dejara, que quería casarse y tener un hijo. Después entendí que le servía tener a Mónica Farro afuera de la cárcel porque yo podía contar lo que le pasaba ahí adentro y lo cuidaban diferente”, contó la rubia.

“Me usó, de cierta forma. Cuando salió me di cuenta de que era una persona que no conocía y le dije ‘gracias’ y que se fuera. Y ahora me casé”, le expresó Farro a Andy Kusnetzoff en “Podemos Hablar”, ciclo que se emite en el prime time nocturno de la pantalla de Telefe. Pero eso no fue todo, la invitada contó que su relación con Suris es parte de su pasado, aunque no tiene problemas en comentar cómo fue su experiencia.

La mujer de Leandro Herrera, detalló que en la penitenciaria mantenía encuentros íntimos que ellos denominaban con un nombre particular. “En la cárcel le decían ‘encuentros’ porque ‘visita higiénica’ es feo. Mucha gente se ríe de eso pero yo lo valoro desde el punto de vista que si amás a alguien, ¿qué hacés? Te la cosés o lo engañás… Si podés estar con esa persona, es algo hermoso”, manifestó.

“Era algo alegre porque iba a ver a la persona. Pero tenías que esperar plantada afuera para entrar al penal, te ponen el sello, hacés la cola, las otras te miran, te quieren cortar la cara porque sos rubia y salís en la tele, te hacen la requisa, tenés que esperar a que abran el portón abajo de la lluvia, después el otro portón y recién ahí podés entrar…”, sostuvo frente a las cámaras.

Sobre el final, siguió: “Cuando llegás no tenés muchas ganas, el encuentro no es solo tener relaciones sexuales. Cuando era a las ocho de la mañana el preso se arma su habitación, que tiene una cama, una mesa y un baño. Vos llevás tu música y el preso lleva la sábana, la almohada, el jabón, el cepillo de dientes, la comida para compartir, el mate y lo que sea para pasar esas dos horas. Eran seis habitaciones separadas pero pegadas una al lado de la otra”, indicó.

“Cada uno pone su música, entonces se aísla. Pero levantarme para ir ahí era traumático: te parabas frente a esa puertita en la que todos te veían que ibas a entrar. Yo estaba muy observada ahí adentro. Después ya era normal porque era la mujer de un preso más”, admitió y cerró: “Tuve amenazas, pasé cosas feas. Me dijeron como que me iban a lastimar, que me iban a cortar la cara y que la iba a pasar mal. Al principio iba con seguridad a la cárcel y de ahí al hotel, que es un pueblito de tres mil y pico de personas”.