“No quiero que esto sea una guerra pero no me está dando opciones”, dijo Vicky Xipolitakis entre lágrimas

La mediática se quebró al hablar de la falta de interés de Javier Naselli por su hijo.
<a href="https://elintransigente.com/espectaculo/2019/10/07/no-quiero-que-esto-sea-una-guerra-pero-no-me-esta-dando-opciones-dijo-vicky-xipolitakis-entre-lagrimas/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-07T03:28:12-03:00">octubre 7, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-07T03:28:13-03:00">octubre 7, 2019</time></a>

Vicky Xipolitakis vivió un año muy duro: se separó de su pareja, Javier Naselli, con quien se había casado en febrero del  2018 y a quien acusó de ejercer violencia de género. Desde entonces, se encuentran enfrentados legalmente y el empresario ya no visita al niño, además de no pasarle lo correspondiente para criarlo, según las palabras de la mediática.

Vicky visitó el Almorzando con Mirtha Legrand donde remarcó la ausencia y el desinterés de Javier por su nene. “Estoy con un bebé y hago de mamá y papá. (Él) no priorizó para nada lo humano y hasta el día de hoy nunca más preguntó cómo está su hijo. No me pasa absolutamente nada, ni su obra social, ni un alimento”, comentó la Griega muy angustiada.

“Vengo de vivir una desilusión. Me brillan los ojos porque conocí con mi hijo el amor verdadero. Por eso tengo que estar fuerte, por él, por mi familia que no me deja caer y mis amigos que son increíbles y hacemos todos de mamá y papá 25 horas al día, no 24”, continuó explicando. “El padre me desilusionó. Nunca más preguntó por Salvador”, contó con lágrimas en sus ojos.

“Conmigo no puede hablar y me hace bien porque siento que me desintoxicó. Traté de darle muchas posibilidades pero no se pudo”, siguió. “¿Por qué discutían?”, quiso saber Mirtha Legrand. “Porque era su forma de ser. Le molestaba si agarraba un vaso, si salía, si abría una puerta, si hablaba por teléfono y eran todos malos tratos”, le respondió la invitada. “Una vez me encerré porque estaba amamantando al bebé o durmiéndolo y venía a gritar o a empujarme”, acotó.

“Yo no podía tener una vida así… empecé a acostumbrarme (al maltrato) y dije ‘no me puedo mentir a mi misma’. Una persona así te enferma y tuve que tomar mucha fuerza. Por eso lo denuncié, porque si no volvía a perdonar”, se sinceró. “No quiero que esto sea una guerra, quiero que las cosas se terminen de la mejor manera pero no me está dando opciones porque está escondiendo todo y no me pasa nada”, concluyó Xipolitakis, acongojada.