¡Diosa del Bailando sincera! "Si son muy sensibles, por favor, salgan de la pantalla"

¡La preciosa mujer sorprendió a todos con los golpes que sufrió en la cara!

Es común imaginar que las grandes diosas que brillan en el Bailando de Marcelo Tinelli, gozando de la inmensa exposición que les garantiza Canal 13, tienen una vida perfecta, donde no deben sufrir dolores, angustias ni problemas; sin embargo, las cosas no son tan simples como parecen y más cuando su trabajo los coloca en posiciones complicadas a nivel físico, algo que acaba de confirmar Noelia Marzol.

Nadie es perfecto

La escultural rubia, que se hizo conocida por su trabajo con Marley en Telefe y luego destacó claramente junto a Marcelo Tinelli en El 13, siempre parece pasarla muy bien, pero acaba de compartir varias fotos de sus accidentes.

Tremendas lesiones

Si son muy sensibles, por favor, salgan de la pantalla, porque van a ver los golpes de mi vida“, arrancó diciendo, con una mezcla de humor e ironía, Noelia Marzol, para luego compartir la primera foto del golpe sufrido bajo el título, muy descriptivo, de “Boleadoras tiempo verano”, pero, por si esto no fuera suficiente, luego subió una segunda foto con un nuevo accidente: “Boleadoras 2, verano 2018” (sic). No contenta con esto, la modelo también mostro una cicatriz en su rodilla izquierda.

Lesiones más lesiones

En este caso, sin embargo, todo se debió a su intento de cruzar un alambrado. Posteriormente, compartió una imagen donde muestra su mano quemada mientras intentaba hacer una tradicional comida argentina: “Yo haciendo asado” (sic). La joven, que parece perseguida por la mala suerte, también se lastimó practicando un arriesgado deporte que estuvo muy de moda entre los aficionados a la costa: “Esguince primera clase de wake 2015” (sic). Lo peor todavía estaba por llegar porque también la traicionó su dieta.

¡Y alergia!

“Alergia a los mariscos en vacaciones… Una suerte la mía” (sic): en la imagen se puede ver a Noelia, con cara de descompuesta, después de haber probado el tradicional plato y darse cuenta, para su mal, que no podía comerlo porque le caía realmente muy pero muy mal, tanto que terminó, con su pareja de entonces, visitand de urgencia un hospital para que pudieran darle los medicamentos necesarios para superar el incómodo momento sin tener que soportar los efectos de este tradicional mal.

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