Una guerra que no para: nuevos enfrentamientos dejan decenas de muertos

Imagen tomada de la agencia NA

El ataque se produjo en la provincia de Idlib, ubicada al lado de Hama, uno de los enclaves de los rebeldes.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/06/07/una-guerra-que-no-para-nuevos-enfrentamientos-dejan-decenas-de-muertos/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-06-07T13:59:08-03:00">junio 7, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-06-07T14:41:59-03:00">junio 7, 2019</time></a>

Otro ataque armado entre rebeldes y el régimen sirio volvió a dejar víctimas fatales en este país que se encuentra en un combate interminable. En las últimas 24 horas fallecieron 83 combatientes de ambos bandos. El enfrentamiento ocurrió en la provincia de Idlib, ubicada al noroeste del país árabe. Esta localidad ha sido una de las más golpeadas en las últimas semanas.

Según lo informado por la agencia de Noticias Argentinas y la AFP, la situación viene en aumento desde el pasado jueves, cuando 44 combatientes del Gobierno del dictador Bashar Al Asad, y 39 yihadistas, perdieron la vida. Los números de los ciudadanos desplazados también siguen en alza. La ONG, Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) fue el ente encargado de brindar las cifras.

“Continúan los combates violentos, junto a los ataques aéreos del régimen y de Rusia”, reveló a la AFP el director del OSDH, Rami Abdel Rahman, en referencia a los combates en los que también son parte las fuerzas militares rusas. Igualmente, indicó que los enfrentamientos tienen lugar cerca de “regiones cristianas y alauíes bajo control del régimen”. Aunque hay una tregua en esta región, no es cumplida por ningún sector.

Todo comenzó con un contraataque lanzado por los rebeldes islamistas, específicamente al noroeste de la provincia de Hama, ubicada al lado de Idlib. Estos enclaves son unos de los últimos bastiones en manos de estos grupos opositores al régimen del dictador Al Asad. Tras este enfrentamiento, los opositores yihadistas tomaron el control de Tal Maleh y Jibeen, según la OSDH.

Otros grupos islámicos entre ellos, los Huras Al Din y los del Partido Islámico de Turkestán, participaron en el ataque en el que ganaron estos territorios. El Hayat Tahrir Al Sham (HTS, antigua rama siria de Al Qaida) también forma parte de las filas rebeldes. Los asaltos por parte de las fuerzas de Al Asad y de Vladimir Putin, han tenido su pico desde finales de abril, puntualmente en Idlib.

A principios de junio ocurrió una arremetida por parte de Israel contra Siria, en el suroeste de Damasco. Al menos una decena de militares sirios murieron por los ataques de aviones y helicópteros de las Fuerzas de Defensa israelís. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, “ordenó el ataque” y dijo que no “estamos dispuestos a tolerar disparos contra nuestro territorio y responderemos con mucha fuerza a cualquier agresión”.

La guerra que ha dejado centenares de muertos y miles de desplazados no llega a su conclusión. El único mediador del conflicto, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ya ha demandado que se respete la tregua existente en la provincia de Idlib, la más atacada estas últimas semanas. Alepo, otra ciudad también bajo los ataques, sigue siendo otro de los territorios pertenecientes a los rebeldes.