La capitana alemana que liberó a migrantes fue excarcelada por la justicia italiana

La joven pudo ser condenada a 10 años de cárcel por agredir a una embarcación de la policía italiana.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/07/02/la-capitana-alemana-que-libero-a-migrantes-fue-liberada-por-la-justicia-italiana/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-07-02T20:08:04-03:00">julio 2, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-07-02T20:25:27-03:00">julio 2, 2019</time></a>

Después de una semana de puja, la juez Alessandra Vella de Agrigento falló liberar a la capitana alemana Carola Rackete, de 31 años de edad, quien comanda el barco humanitario Sea Watch 3. Ella fue detenida hace tres días en la isla de Lampedusa después de que ignorara la prohibición de atracar. Desembarcó a 42 prófugos. Italia la expulsó. Se convirtió en un personaje tras salvar a 53 migrantes náufragos, en 12 de junio pasado.

Rackete enfrentó al populista ministro del Interior, Matteo Salvini, quien la llamó “criminal”. Eso generó roces entre el Gobierno italiano y otros países. Alemania y Francia exigieron la liberación de la capitana del Sea Watch. El funcionario respondió diciendo: “tenemos lista una medida para expulsarla a su casa de Berlín“. La navegante irrumpió hace cinco días en aguas de Italia y se dirigió a la isla de Lampedusa, vigilada por pequeñas naves militares.

Logró desembarcar a dos de los inmigrantes clandestinos enfermos que permanecían en un barco que, por órdenes de Salvini, está a la deriva. Rackete pertenece a la ONG Sea Watch Internacional, la cual la alentó para salvar a los migrantes. La nave hace de patrulla en aguas frente a las costas africanas para rescatar a los náufragos. La capitana enfiló hacia la boca de entrada del puerto de Lampedusa y en una audaz operación atracó en el muelle principal.

Barcos de la fuerzas de seguridad italiana procuraron detenerla, y uno de ellos se puso delante de la Sea Watch, que la embistió levemente, y debió dejarle espacio a la capitana para atracar. La acción activó la más grave acusación contra la alemana por “agredir” una nave de guerra, que puede costarle hasta diez años de cárcel. El Gobierno alemás exigió este lunes a Italia la liberación de Rackete, quien permaneció detenida durante dos días.

El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Heiko Maas -después de que la joven al mando del barco desembarcara a 40 migrantes extenuados tras permanecer 17 días bloqueados a bordo- expresó que “desde nuestro punto de vista, el procedimiento judicial solo puede concluir con la liberación de Carola Rackete”, escribió el funcionario en su cuenta Twitter.

La comandante tiene experiencia en la navegación de barcos rompehielos en el Ártico y la Antártida, sabía que se estaba arriesgando a ir a la cárcel. También fue acusada de favorecer la inmigración ilegal al rescatar el 12 de junio a un grupo de 53 migrantes frente a las costas de Libia y de haber entrado sin permiso el miércoles en aguas territoriales italianas.

Salvini la acusó de cometer “un acto de guerra” por haber querido hundir una lancha de la policía y la llamó “mujer rica y blanca”. Rackete dijo en una entrevista al diario italiano La Repubblica que su vida “ha sido fácil, he podido frecuentar tres universidades, me gradué con 23 años. Soy blanca, alemana, nacida en un país rico y con el pasaporte correcto. Cuando me di cuenta, sentí la obligación moral de ayudar a quien no tenía las mismas oportunidades que yo”.

El padre de la capitana declaró al diario Il Corriere della Sera que esa sensibilidad social se la joven se despertó cuando recorrió toda Sudamérica en autostop, y conoció las “injusticias y desigualdades” que azotan la región. Ella se ha movilizado por la defensa del medio ambiente y los derechos humanos y ahora protagoniza en solitario toda una batalla contra un Estado. “Nos oponemos a la criminalización del rescate marítimo (…) salvar vidas es una obligación humanitaria”, reiteró el canciller Maas al pedir “una solución europea urgente”. Agregó que el “regateo” para la distribución de los refugiados es “indigna y debe detenerse”.