En el proceso de diálogo venezolano se acuerda instalar una mesa de trabajo

Aún no discuten los temas para convocar nuevas elecciones.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/07/11/79975/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-07-11T22:34:38-03:00">julio 11, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-07-11T22:34:53-03:00">julio 11, 2019</time></a>

El régimen de Nicolás Maduro y la oposición de Juan Guaidó acordaron establecer una mesa de trabajo permanente para intentar resolver la crisis política. Aún no tiene perspectivas sobre una nueva elección presidencial, el objetivo al que apuntan los adversarios del chavismo. Así culminaron los tres días de diálogos en Barbados, bajo la mediación de Noruega, país que promueve una solución negociada desde mayo.

Maduro dijo en una cadena de radio y televisión que se había desarrollado una intensa jornada de trabajo con los seis puntos que se acordaron con el Gobierno de Noruega y “las oposiciones”. El ministerio noruego de Asuntos Exteriores anunció en un comunicado la instalación de “una mesa que trabajará de manera continua y expedita, con el fin de llegar a una solución acordada”.

Asimismo, el Gobierno de Noruega expresó que está previsto varias consultas entre las partes para poder avanzar en la negociación. En el comunicado no ofreció detalles de los nuevos encuentros, que en un principio ocurrieron en Oslo. Esa nación pidió a oficialistas y opositores tomar la “máxima precaución en sus comentarios y declaraciones respecto al proceso”. Maduro habló acompañado del gobernador del estado Miranda, Héctor Rodríguez, negociador oficialista.

El líder bolivariano adelantó que es un “camino complejo”, pero que podría llevar a un “acuerdo de convivencia democrática” y de “gobernabilidad” donde ambas facciones se reconozcan. Guaidó es el presidente interino reconocido por más de 50 países, y encomentó al segundo vicepresidente del Parlamento, Stalin González, a representarlo. Afirmó desde su cuenta en Twitter que los venezolanos necesitan “respuestas y resultados”.

Guaidó además es presidente del Parlamento, y anunció que su delegación “hará consultas para avanzar y poner fin al sufrimiento”. “Creo que la negociación va bien para el Gobierno porque quizá el tema electoral no sea prioridad”, comentó el politólogo Ricardo Sucre para la agencia AFP. El opositor ha manifestado que el diálogo debe conducir a la salida de Maduro para establecer la transición del poder.

Desde enero reitera que se debe convocar nuevos comicios. La reelección en Maduro en 2018 fue declarada fraudulenta porque fue convocada por la Asamblea Constituyente fallida (paralela a la Asamblea Nacional) y, además, no pudieron inscribirse los principales líderes opositores porque están proscritos. El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, negó que discutan con la oposición una salida electoral.

Las partes iniciaron los acercamientos tras el fracaso de la rebelión militar de finales de abril pasado. Maduro mantiene el apoyo de la Fuerza Armada. El país con las mayores reservas petroleras cayó en la peor crisis económica de su historia moderna, lo que ha empujado a cuatro millones de venezolanos a emigrar desde 2015, según la ONU. Mientras más dude la clase política, más largo es el camino para la resolución del conflicto.