El mundo le dice adiós a uno de los autos más recordados de la historia

Fue símbolo de varias épocas, y sobrevivió al nazismo.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/07/12/el-mundo-le-dice-adios-a-uno-de-los-autos-mas-recordados-de-la-historia/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-07-12T09:04:09-03:00">julio 12, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-07-12T09:04:10-03:00">julio 12, 2019</time></a>

La relación entre los autos y las personas, con el paso de los años, se convirtió en amor puro, y hay ejemplos de sobra sea en Argentina o en el resto del mundo. ¿Un ejemplo? El legendario Torino o la increíble Chevy, entre tantos casos. Pero ahora es momento de decirle adiós -y definitivo- a un símbolo de varias épocas: hablamos del “Escarabajo“, modelo de la automotriz alemana Volkswagen que sobrevivió al nazismo y conquistó a millones de usuarios.

Se trata de un modelo de un inconfundible diseño redondeado que dejó de producirse el miércoles, en la última planta del planeta que lo fabricaba, en Puebla, en el centro de México. Aunque no está confirmado, se prevé que la última unidad se traslade a un museo local y quede allí para la posteridad. Fue tal la atracción que generó en la gente que pese a los modelos modernos, muchos preferían subirse al viejo “Escarabajo”.

Su versión original era muy valorada por su facilidad al momento de las reparaciones, por su desplazamiento, y hasta por su eficiencia en calles muy empinadas. Incluso, para muchos conductores se convirtió en una obsesión después que en 2003 cesó la producción del Tipo 1 ya que el nuevo diseño no logró impresionar como el modelo original, aquel diseñado a pedido del dictador alemán Adolf Hitler, quien en su esplendor había pedido diseñar un auto de bajo presupuesto para uso popular.

Era el año 1938 cuando salió a la venta bajo el nombre KdF-Wagen (Kraft durch Freude Wagen, en alemán, “El coche de la fuerza mediante la alegría”). Luego, tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, su producción se redujo a ediciones muy limitadas debido a que las fábricas se dedicaron a los vehículos militares. Pero dos años después del fin del conflicto bélico, se reanudó y comenzó a exportarse.

Lo que siguió a partir de allí fue todo un éxito. Millones de personas se volcaron a este modelo e incluso, para muchos, se convirtió en un objeto de culto para ciertos grupos, desde coleccionistas que con el paso del tiempo lo elegían, hasta los hippies que lo pintaban de todos colores, y hasta quienes lo hacían descapotable. De hecho, en varios rincones del planeta hay clubes de fanáticos de este auto.

En el continente europeo, la producción en Wolfsburgo finalizó antes de 1980 pero continuó su fabricación en América Latina, especialmente en México, donde hoy es posible ver tanto en los barrios de clase baja, media y también alta, muchos de estos “vochos”, tal cual lo han rebautizado los mexicanos. Otros países, como Argentina, también tiene varios clubes de seguidores y muchos que también operaron por su versión moderna.

Aunque hoy la diferencia es abismal con la tecnología aplicada al diseño y a los motores, los conductores de la región confiaban en la sencilla versión original, en su facilidad para su uso y desempeño, en ese inconfundible estilo redondeado, ruidoso y con el motor en la parte trasera que permanecerá en el corazón de los fanáticos de este modelo como de los amantes de los autos. Sea “Käfer”, “Beetle”, “Vocho”, “Fusca” o “escarabajo”, todos saben de qué hablan cuando ven una imagen de este gran auto.