Barry llega a Luisiana y se convierte en huracán

Inundaciones y fuertes lluvias persisten en zonas sureñas de Estados Unidos.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/07/13/barry-llega-a-luisiana-y-se-convierte-en-huracan/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-07-13T19:32:15-03:00">julio 13, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-07-13T19:33:18-03:00">julio 13, 2019</time></a>

La tormenta tropical Barry se convirtió este sábado en huracán de categoría 1 antes de llegar a Luisiana. Llevaba consigo vientos de 120 kilómetros por hora y fuertes lluvias en esa sureña zona de Estados Unidos. Así inicia la temporada de la producción de este tipo de fenómenos en el Atlántico, cuyo lapso se extiende desde junio hasta noviembre.

El Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) emitió un boletín para informar que los vientos de Barry soplan con una fuerza que supera el límite que separa a las tormentas tropicales de los huracanes de categoría 1 (119 Km/h). Esa institución estima que se debilite mientras se mueve hacia el norte de Luisiana, reportó AFP. Sin embargo, ya había inundaciones en la mañana del sábado en áreas costeras de las que fueron evacuadas miles de personas.

El huracán arrastra una “extraordinaria cantidad de humedad”, por eso presenta un “potencial de fuertes lluvias”. La zona norte de EE.UU., advirtió Ken Graham, director del NHC en un video emitido por Facebook Live. Las precipitaciones representan un problema para los cursos de agua y aumentan el riesgo de inundaciones repentinas, incluso en estados que están alejados del Golfo de México, como Misuri.

El nivel del mar y del lago Pontchartrain, a orillas del cual se encuentra Nueva Orleans, presentaban en la mañana del sábado un aumento que podría llegar hasta 1,8 metros. Los diques que protegían a Nueva Orleans sucumbieron en 2005, cuando Katrina, destruyó todo a su paso. En ese entonces a la presión del agua, que inundó el 80% de la ciudad, causó unas 1.800 muertes. En Luisiana también hay un recuerdo miedoso del huracán que alcanzó la categoría 5, hace 13 años.

El gobernador John Bel Edwards dijo que Nueva Orleans está bien preparada para resistir a la tormenta. Pero no dejó de advertir a los residentes a estar atentos, pero fuera de las calles. “Nadie debería tomar esta tormenta a la ligera”, dijo a través de su cuenta Twitter. Morgan City es una ciudad que está ubicada a unos 140 km al suroeste de Nueva Orleans, y es probable que sea previamente tocada por Barry. A las 15H00 GMT se encontraba a 80 km de esa localidad.

Un equipo de la AFP que recorrió la ciudad el sábado por la mañana vio al río Atchafalaya, que bordea la ciudad, crecido por fuera de su lecho. Las calles desoladas y llenas de árboles caídos, barridas por fuertes ráfagas de viento y bañadas por trombas de agua, daban a Morgan City el aspecto de una ciudad fantasma. La alcaldesa de Nueva Orleans, LaToya Cantrell, llamó a los habitantes a mantenerse seguros.

Las autoridades de la ciudad impusieron un toque de queda desde la noche del viernes en Nueva Orleans y otras localidades. El sábado por la mañana, varias compañías aéreas suspendieron sus vuelos. Un concierto de los Rolling Stones previsto para el domingo en Nueva Orleans se pospuso para el lunes. “Estamos aquí con ustedes, atravesaremos esto juntos”, dijo el grupo de rock en un comunicado.