Cuando compramos ropa barata, ¿quién paga la cuenta?

Todos quieren comprar por menos dinero, pero el costo alguien lo paga.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/08/09/cuando-compramos-ropa-barata-quien-paga-la-cuenta/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-08-09T14:37:20-03:00">agosto 9, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-08-09T14:37:22-03:00">agosto 9, 2019</time></a>

Los tiempos cambian. Pasamos de comprar ropa cada tanto, producto de otros hábitos, otra forma de consumir, a hacerlo muy seguido desde la comodidad de una computadora. Si bien cada país tiene sus costumbres, por ejemplo los británicos compran cinco veces más prendas de las que adquirían en la década de los 80, dice Dharshini David, periodista económica de BBC Mundo. En cada país, cambian las condiciones, porque están quienes pueden comprar una prensa a 100 dólares como a 1.

Lo que muchos se preguntan es cómo nace la diferencia de precio tan grande en determinados productos qué pasa cuando compramos ropa mucho más barata. Esto, en principio, tiene un costo ambiental. Una investigación de BBC hizo un recorrido desde España a Etiopía para examinar cómo el planeta y las personas con escasos recursos económicos terminan pagando la cuenta de nuestra imparable sed por la moda, y cómo podríamos evitarlo.

Luego, el informe detalla: “La difícil situación de algunos trabajadores que fabrican nuestra ropa se hizo aún más evidente en 2014, cuando 1.138 trabajadores de la confección perdieron la vida en el colapso del complejo textil Rana Plaza, en Bangladesh. La presión para mejorar las condiciones laborales de estas personas fue inmensa, y trajo cambios. Algunos grandes minoristas, como H&M y Converse, comenzaron a publicar listas de sus proveedores y, a veces, de subcontratistas (que pueden llegar a miles) en respuesta a las peticiones globales de mayor transparencia.

“Esto, a su vez, generó consecuencias imprevistas a partir de los últimos cambios. Como los salarios aumentaron en Bangladesh, muchas compañías se fueron a otros lugares para mantener bajos los costos. En Etiopía, por ejemplo, los salarios son en promedio un tercio de los que se pagan en Bangladesh. Allí, los salarios de menos de US$7 por semana son muy habituales”, describe la BBC Mundo.

Incluso, Penélope Kyritsis, quien escribió el informe, asegura que a muchas trabajadoras no les pagaban las horas extra y hasta les tocaban la panza para saber si estaban embarazadas. Para hacer frente a la competencia, el gobierno de Etiopía destaca los bajos costos laborales como si se tratara de una virtud. Sin embargo, Kyritsis argumenta que la industria de la confección de ese país no puede usar la excusa de que, al menos, está proporcionando un medio de vida donde nadie más podría hacerlo.

¿Y el costo ambiental?

Algunas estadísticas aseguran que la producción textil contribuye más al cambio climático que la aviación y el transporte marítimo juntos. Hay consecuencias en cada etapa del ciclo de vida de una prenda de vestir: abastecimiento, producción, transporte, venta minorista, uso y eliminación. Cada una genera consumo y determinadas energías que, al fin de cuentas, insumen un alto daño.

Como destacó el Comité de Auditoría Ambiental de la Cámara de los Comunes del Reino Unido en un informe reciente, la fabricación de una sola camisa y un par de jeans puede requerir hasta 20.000 litros de agua. Llegó a la conclusión de que “sin saberlo, estamos usando el suministro de agua dulce de Asia Central”. Por ello, la confección de cualquier prensa de ropa tiene un costo que alguien, en algún lugar, lo paga.