Turismo rojo, el furor de los jóvenes en China

De la revolución armada a la turística. El furor entre los chinos.

No para de expandirse el auge del llamado “turismo rojo” en China, como se conoce a las visitas a sitios históricos relacionados con la revolucionaria comunista, devenidos en un incipiente gran negocio. Incluso, se estima que durante las vacaciones de verano se realizarán más de 100 millones de viajes sobre esta actividad, con una inmensa cantidad de viajeros nacidos entre 1985 y 1989.

Al mismo tiempo, la agencia online de viajes Ctrip realizó un estudio de mercado donde predice que los sitios turísticos considerados “rojos” para las personas nacidas después del 2000 crecerán significativamente año tras año. En tanto, los gobiernos locales no paran de crear nuevos itinerarios y viajes a lo largo de la ruta de la Marcha Larga, museos revolucionarios y conmemorativos.

Según datos del ministerio de Cultura y Turismo, el número de sitios turísticos clásicos comunistas en China alcanzó los 300 a fines de 2018. El año pasado se realizaron más de 650 millones de viajes turísticos “rojos”, lo que equivale a casi el 12 por ciento de los viajes turísticos nacionales. De esta manera, China vive su momento cumbre de tours temáticos dedicados a la revolución comunista de 1949.

Todo este auge tiene un gran apoyo del gobierno chino que cumple “un papel único en la promoción de valores socialistas claves”, actividad además que repercute muy positivamente en las empresas privadas ligadas al sector turístico, directa o indirectamente. Entre los destinos más solicitados aparece el de Sangzhi, un distrito que es la cuna del famoso general revolucionario He Long.

También el de Zunyi, en la provincia de Guizhou, donde se celebró una conferencia clave del Ejército Rojo que llevó al ascenso de Mao Tse Tung como líder. En tanto, en las grandes ciudades como Pekín y Shanghai hay muchos sitios históricos, aunque los destinos favoritos están en el interior de China ya que el movimiento, en sus inicios, fue mayormente campesino. Por ejemplo, las “casas cueva” donde se refugiaban Mao y otros líderes comunistas en Yan’an, considerada la cuna de la revolución.

Otros destinos rojos es la emblemática ciudad de Jiaxing, donde se celebró el primer congreso del Partido Comunista, o la montaña de Jinggang, donde se estableció la primera base revolucionaria rural en 1927, cita la agencia ANSA. Entre 1925 y 1927 se había desarrollado en China un proceso revolucionario que terminó con la masacre del movimiento obrero dirigido por el recién nacido Partido Comunista, a manos del ejército chino conducido.

La historia dice que la persecución contra militantes comunistas en las ciudades también se desató sobre intelectuales y estudiantes, como así contra el movimiento campesino. En ese momento, un joven conocido como Mao Tse Tung se refugió en las montañas desde donde formó una base revolucionaria. Así llegó el 19 de octubre de 1934, día en que miles de hombres comenzaron la “Larga Marcha”, la gran epopeya de la Revolución China. Toda esa historia “roja”, hoy, se convirtió en un gran negocio para el turismo chino.

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