No todo es un gran negocio: Uber, con cuentas en rojo

Los datos trasladaron la preocupación a Wall Street.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/08/14/no-todo-es-un-gran-negocio-uber-con-cuentas-en-rojo/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-08-14T07:00:44-03:00">agosto 14, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-08-14T07:00:45-03:00">agosto 14, 2019</time></a>

Las preocupaciones en Uber ya no recaen en los problemas que tienen para instalarse en determinados países o ciudades por una cuestión legal o por la oposición de los trabajadores taxistas de cada destino, sino directamente por su salud financiera, porque la empresa internacional de vehículos de transporte está en caída y registra pérdidas por 5.200 millones de dólares.

Se trata de el rojo más preocupante de su historia, lo que llevó a una rápida reacción en Wall Street donde cayeron los títulos con pérdidas de hasta un 9%. Dara Khosrowshahi, administrador delegado, intentó llevar tranquilidad al mundo financiero al detallar que “el 2019 fue el año pico para nuestras inversiones y consideramos que en 2020 y 2021 las pérdidas disminuirán”, además de reiterar que Uber “es rentable y más aún también”.

Al mismo tiempo, Khosrowshahi remarcó que “el rojo en las cuentas de la empresa está relacionado con su desembarco en el mercado de valores que, si bien representó un paso importante, resultó costoso teniendo en cuenta los premios reconocidos a los conductores”, citó la agencia ANSA. Para el administrador, no se debe opacar los datos positivos del primer trimestre cuando alcanzaron a más de 100 millones de clientes mensuales activos por primera vez.

Asimismo, añadió: “Nos estamos convirtiendo en una parte cada vez más integrada en la vida de las ciudades de todo el mundo”. Uber ya alcanzó logros impactantes, como 1.680 millones de viajes, respecto de los 1.650 millones que habían calculado los analistas. El total del plan de compensación en títulos, intereses y amortizaciones arroja una pérdida de 656 millones dólares, aunque la estimación era mayor, cerca de 977 millones de dólares.

Para la empresa de la aplicación, son pequeños avances que no se reflejan en las evaluaciones económicas y financieras globales. Como ejemplo, Uber Eats tuvo un excelente desarrollo. Se trata de la plataforma de pedidos y entregas de alimentos en línea), una de las divisiones que registró el mejor desempeño trimestral: sus ingresos aumentaron un 72%, equivalente a 595 millones de dólares y usuarios activos en franco crecimiento.

El primer paro

En mayo pasado se dio el primer caso. El mundo cambia y lo hace rápidamente, porque además de que la tecnología dio lugar a un nuevo paradigma, las relaciones laborales también. Porque caso contrario sería difícil explicar que un grupo de trabajadores decidió hacer una medida de fuerza que constó de… apagar un teléfono. Se trata del “apagón mundial” que hicieron los choferes de Uber.

Al menos un centenar de conductores de las aplicaciones de alquiler de vehículos con chofer se concentraron en Nueva York para protestar por las bajas remuneraciones, medida que se replicó en varias urbes del mundo, no sólo para protestar contra Uber -que acaba de hacer el desembarco en la Bolsa- sino contra aplicaciones similares también. Sin embargo, en la Argentina esta protesta no se llevó a cabo. En el país del norte, en Queens, muy próximo a la sede de Uber, los primeros choferes se unieron para apagar el teléfono. Acto seguido, la huelga de conductores se agrupó en Nueva York, con al menos 10.000 conductores plegados al apagón.

El mensaje que más se repetía entre las distintas ciudades fueron los carteles con inscripciones contra las aplicaciones de VTC (Vehículos de transporte con conductor) en donde exigían”Trabajo duro = Pago justo” y “Solidaridad”. César Guerrero, uno de los conductores Uber en protesta, aseguró que “durante demasiado tiempo, esta industria ha obtenido muchos beneficios con el esfuerzo de los conductores. No creo que los chóferes obtengan una parte justa de los beneficios obtenidos por Uber, Lyft y otras aplicaciones”.

Al mismo tiempo que en Nueva York, también hubo reclamos en Los Ángeles, San Francisco, Washington, Filadelfia y Boston. Incluso, el alcalde neoyorquino, Bill de Blasio, mostró su respaldo al movimiento al tuitear su “solidaridad” ante las condiciones laborales. Ahora, ¿qué piden en concreto los conductores?

Piden poner fin a las “desactivaciones arbitrarias” y una mejor división de ingresos entre los conductores y las plataformas, que suele ser bastante desigual. En un comunicado, Uber informó que “los conductores están en el centro de nuestro servicio, no podemos tener éxito sin ellos, y miles de personas entran a trabajar en Uber todos los días enfocados en cómo mejorar su experiencia, dentro y fuera de las calles”.