El próximo verano, ¿nos cuidamos del sol o protegemos al mar?

Dichos productos liberan tóxicos que pueden causar un grave daño al ecosistema.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/08/16/el-proximo-verano-nos-cuidamos-del-sol-o-protegemos-al-mar/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-08-16T06:45:19-03:00">agosto 16, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-08-16T06:45:20-03:00">agosto 16, 2019</time></a>

Aún faltan unos meses para que vuelva en la Argentina el verano y el calor, tiempo suficiente para pensar qué hacer respecto al sol. Por un lado, salvar nuestra piel de los peligrosos rayos del sol o salvar al mar de los agentes que lo contaminan precisamente en los protectores solares. Hablamos de los clásicos protectores solares en crema o aerosol que solemos utilizar para poder estar en contacto con el sol sin afectar la piel.

Según recomendaciones de diversos dermatólogos, este producto cosmético ayuda a prevenir daños por efectos de los rayos ultravioleta, incluso el riesgo de tumores y cánceres epiteliales, lo que todos sabemos sobre sus propiedades. Sin embargo, tiene un lado B, porque “tan pronto como entran en el agua liberan rastros de metales y nutrientes inorgánicos que podrían afectar seriamente el ecosistema marino con consecuencias aún desconocidas por la ciencia“.

La advertencia fue conocida tras el reciente estudio de la Universidad de Cantabria, de España, publicado en la revista Environmental Science & Technology, y que reproduce ahora la agencia de noticias ANSA. Según los propios investigadores, “los protectores solares representan uno de los factores más interesantes para analizar y para poder cuantificar el impacto real contra el ambiente del turismo costero en las costas mediterráneas”.

La ciencia ya tiene en la mira a estos productos desde hace tiempo, ya que los investigadores analizan detenidamente algunos ingredientes peligrosos para los corales (como la oxibenzona y octinoxato), y esto traducido en las miles y miles de personas que se reúnen en un determinado punto turístico playero utilizando estas cremas, el efecto negativa que producen es mucho peor.

Científicos españoles plantearon el interrogante sobre cómo ocurre la degradación de esas lociones en contacto con agua de mar. ¿Qué hicieron? Colocaron un protector solar común -que contiene dióxido de titanio como Filtro UV- en una muestra de agua de mar tomada en la costa de Málaga, para observar cómo las gotas de la loción liberan sus componentes. El resultado fue desalentador.

En ese instante, “se libera aluminio, sílice y fósforo como las sustancias más dispersadas, tanto en condiciones de luz como de oscuridad, recreadas para simular el efecto de la crema desparramado o simplemente extendido sobre la piel y en contacto con el agua”, detalla ANSA. De esta manera, los datos se utilizaron para desarrollar un modelo con el que se simule el efecto que generan muchos turistas en un mismo punto de la playa al ingresar al agua.

Los resultados detallan que en las aguas costeras se podría registrar un aumento del 4% en los niveles de aluminio y un aumento del 20% en titanio. Como estas pociones tóxicas están presentes en el mar en pequeñas cantidades, ahora habrá que investigar dicho modelo multiplicado por miles de personas durante casi todo el año. La primera advertencia surgió en un estudio de 2013, realizado por el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados.

En ese entonces, se demostró que el intenso uso de los protectores solares es “una fuente significativa de contaminantes químicos orgánicos e inorgánicos que pueden tener consecuencias ecológicas”. Principalmente, son ciertos componentes los que pueden alterar los ecosistemas costeros, principalmente los utilizados para dar color, aroma y textura.

Antonio Tovar, uno de los expertos químicos de aquel informe, remarcó que “aunque existen compuestos orgánicos insolubles, tipo aceite, muchos otros son solubles en agua, y las marcas emplean unos, otros o ambos, y este factor, de entrada, es muy importante porque los compuestos que se disuelven son más fácilmente bio-asimilables, es decir capaces de acumularse a través de la cadena trófica”.