11S: así se vio desde el espacio el ataque a las Torres Gemelas

Otra visión desde el único astronauta que vio a su país arder desde el espacio.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/09/11/11s-asi-se-vio-desde-el-espacio-el-ataque-a-las-torres-gemelas/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-09-11T11:59:52-03:00">septiembre 11, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-09-11T11:59:53-03:00">septiembre 11, 2019</time></a>

Las impactantes imágenes de hierros retorcidos, autos quemados, edificios destruidos y la denominada Ground Zero repleta de víctimas del atentado dieron vuelta todo el mundo. Se vieron una y otra vez en todos los medios de comunicación, pero hay otras que se tomaron desde otro ángulo: el espacio. Desde allí, el astronauta estadounidense Frank Culbertson envió a la NASA su propia perspectiva.

Su frase fue elocuente: “Las lágrimas no fluyen de la misma manera en el espacio”. Así dejó fluir una de las conmovedoras conclusiones que escribió el astronauta estadounidense con esta fotografía tomada poco después de los ataques a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York. El capitán Culbertson era el comandante de la Expedición 3 de la Estación Espacial Internacional (EEI) aquel trágico día.

Aunque no estaba solo en la nave porque compartía tripulación con sus pares rusos Vladimir Dezhurov y Mikhail Turin, sí era el único estadounidense que a miles de kilómetros de distancia podía ver el desastre en su tierra natal. En dicha imagen se pueden ver columnas de humo arrastradas por el viento hacia el sur de la isla de Manhattan, donde minutos antes se eirgían las dos torres de 110 pisos de oficinas en el World Trade Center (WTC), el centro financiero de la ciudad y del mundo.

La EEI es un centro de investigación espacial que desde 1998 orbita la Tierra y es administrada por un programa de cooperación compuesto por cinco agencias espaciales entre las que se encuentran la NASA y la Agencia Espacial Federal Rusa. Vale recordar que en 2001, la EEI no contaba con televisión en vivo ni internet sin embargo al recibir la noticia a través de una conferencia radial con el equipo médico de la NASA en la Tierra, Culbertson reaccionó instintivamente.

Así, recorrió rápidamente todas las ventanas de la Estación hasta encontrar una con una visión sobre Nueva York, y ahí pudo ver lo que luego vio el mundo desde el espacio gracias a la fotografía tomada. “Estábamos mirando hacia Nueva York en el momento, o poco después, del colapso de la segunda torre. Qué horrible. Es horrible ver humo saliendo de las heridas del propio país desde esta vista privilegiada. La dicotomía de estar en una nave espacial dedicada a mejorar la vida en la Tierra y ver la vida ser destruida con actos tan intencionados, estos actos terribles te sacuden, no importa quién seas”, señaló Culbertson.

El caso de los bomberos del 11S

Las consecuencias, varios años después, siguen presentes de la peor manera, porque los bomberos de la ciudad de Nueva York que acudieron al World Trade Center tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, hoy, están muriendo. La mayoría de ellos sufren problemas de salud relacionados a enfermedades cardiovasculares graves. Así lo confirma un estudio dado a conocer en medio de las fechas conmemorativas por el grave atentado.

The Journal of the American Medical Association dio a conocer los estudios realizados en conjunto con médicos de la Facultad de Medicina Albert Einstein, quienes “sugieren una asociación significativa entre una mayor exposición en el World Trade Center y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular a largo plazo”.

Asimismo, el estudio hace hincapié en que “la atención cardiovascular no está cubierta actualmente por la Ley de Salud y Compensación, lo que significa que los bomberos del 11 de septiembre no reciben ninguna compensación por enfermedades cardiovasculares”. Estos riesgos, inicialmente relacionados con la larga exposición a la Zona Cero (Ground Zero), incluyen afecciones como “ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, angina inestable, cirugía de arteria coronaria y angioplastía”.

Esta vez, pese a que los bomberos suelen ser monitoreados para detectar algún tipo de cáncer u otra enfermedad, los análisis se centraron en las enfermedades cardiovasculares, y debido a esto se examinó a casi 10.000 bomberos. Pero no sólo analizaron a quienes trabajaron en la Zona Cero, sino también cuánto tiempo estuvieron allí y si desarrollaron alguna enfermedad cardiovascular en los años siguientes.

De estas investigaciones, se descubrió que los bomberos que llegaron al sitio del World Trace Center el día mismo de los ataques tenían un riesgo 44% más alto de un evento cardiovascular en los años siguientes, en comparación con los que llegaron el día después o los días subsiguientes. Además, hallaron que quienes trabajaron en el sitio durante seis meses o más tenían un 30% más de riesgo de sufrir un evento cardiovascular.

En total son cerca de 16 mil los bomberos que desde 2002 participaron en operaciones de rescate, recuperación y limpieza y que fueron sometidos a un programa de detección y evaluación de la salud ya que “los hallazgos parecen reforzar la importancia del monitoreo a largo plazo de la salud de los sobrevivientes de desastres”. En tanto, el informe detalla que el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades también identificó trastornos digestivos, afecciones mentales, trastornos musculo-esqueléticos y ciertos tipos de cáncer relacionados las llamas, el humo y el polvo.