Primicia absoluta: hay agua en un planeta

El descubrimiento abre un mundo de posibilidades.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/09/12/primicia-absoluta-hay-agua-en-un-planeta/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-09-12T06:38:12-03:00">septiembre 12, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-09-12T06:38:13-03:00">septiembre 12, 2019</time></a>

El descubrimiento es de alto impacto, porque se comprobó que hay agua en la atmósfera de un planeta que está a 110 años luz de la Tierra y que gira alrededor de una estrella más pequeña y fría que el Sol. ¿Qué significa? Que está a la distancia ideal para tener una temperatura que permita que el agua se mantenga en estado líquido y, tal vez, poder albergar la vida.

El increíble descubrimiento es una primicia absoluta y abre un mundo de posibilidades porque podría ser el comienzo de la capacidad de encontrar muchos otros mundos similares. La noticia fue publicada en la revista Nature Astronomy, un logro del equipo de investigación de la University College London que integran Angelos Tsiaras, Ingo Waldmann y la italiana Giovanna Tinetti.

El planeta en cuestión se llama K2-18b y fue descubierto en 2015 gracias al telescopio espacial Kepler de la NASA. Por el nombre y la ubicación no es uno de los planetas conocidos, pero es uno de los cientos de las llamadas “Súper Tierras”, o planetas con una masa similar a la de la Tierra y Neptuno. De hecho, su masa es ocho veces más alta que la de nuestro planeta y el único conocido fuera del Sistema Solar que tiene agua.

Puntualmente, el agua más sus temperaturas terrestres podrían sostener la vida como la conocemos en la Tierra. A su vez, su estrella es roja y muy activa, tanto que el planeta K2-18b podría estar expuesto a mucha radiación y, por lo tanto, tener un ambiente más difícil que el terrestre. Los investigadores reconstruyeron las características de su atmósfera gracias a los datos obtenidos en 2016 y 2017 gracias al telescopio espacial Hubble, gestionado por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA.

Así, según detalla la agencia ANSA, “desarrollaron una serie de algoritmos con los que analizaron la luz de la estrella filtrada de la atmósfera y así encontraron el sello molecular del agua, junto a los de hidrógeno y helio. No se excluye que en la atmósfera de K2-18b también pueda haber nitrógeno y metano. Serán necesarias observaciones adicionales para ver si hay nubes y para calcular el porcentaje de agua presente en la atmósfera”.

Si bien aún hay mucho trabajo por hacer, el objetivo es “increíblemente emocionante”, reconoció el científico Tsiaras, quien remarcó que “el K2-18b no es un gemelo de la Tierra ya que es significativamente más pesado y tiene una composición de diferentes condiciones atmosféricas”, pero “nos ayudará a responder la pregunta fundamental: ¿la Tierra es única?”.

“Sin dudas, abre una nueva era en la investigación de exo-planetas. El K2-18b se convierte en uno de los planetas más interesantes para futuros estudios”, agregó. Hasta hoy, se detectaron más de 4.000 planetas extra-solares pero pero sin mucha información sobre su composición y su naturaleza. “Mirando una gran muestra de planetas, esperamos descubrir cómo se forman los planetas y cómo evolucionan de nuestra galaxia”, deslizó Waldmann.

Para el astrónomo “este es el primer descubrimiento de muchos planetas potencialmente habitables. Esto no es solo porque las Súper Tierras como K2-18b son los planetas más comunes en nuestra galaxia, sino también porque las estrellas enanas rojas son las estrellas más numerosas”, acotó.

Ahora, los futuros telescopios espaciales abiertos como el James Webb de la NASA, la ESA y la agencia espacial canadiense CSA, y la misión Ariel de la ESA, serán los protagonistas exclusivos de la nueva caza de planetas potencialmente habitables como el nuestro, un logro científico tecnológico que podría llevar la vida tal como la conocemos a millones de años luz de distancia.